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04 February 2012 | 11 Shevat 5772 | B’shalach

El Jardinero Por Excelencia / Vol 6 No 5

Cultivar un jardín es una de mis actividades favoritas para relajar y disfrutar de mi hogar. No es que produzco plantas increíbles con numerosas frutas, ni que sorprendo o doy gusto al mundo horticultural. Mi pulgar no es del color verde. Pero sí tengo un chico “jardín de victoria” al lado de mi casa y un invernadero que mide 12 por 20 pies. Esta área es más que suficiente para atender algunas plantas de tomate. A mí me gustan tomates. Oh, sí, tengo otras plantas, como chile y chícharo japonés, pero son los tomates que me animan a salir a regar las plantas y hacer todo lo que se debe de hacer. Probablemente me gusta a mí por que el cultivo de plantas era un interés de mi madre y de un tío favorito mio. Yo observaba que ellos disfrutaban de la actividad. Si acaso usted se equivoca y me visita durante la temporada de verano, estará conducido por una guía turística por todo el jardín. Por medio de su participación será considerado como a un invitado agradable. La guía turística termina con una enseñanza espiritual. “[El justo es]… como huerta de riego.”

Si se pone a pensar de los paralelos entre nuestra fe y el cultivo de un jardín, realmente es profundo. Todos hemos visto un jardín mal-atendido, lleno de hierbas malas, y acariciando de agua y fertilizantes. Existiría una cierta tristeza por lo que se podía ver allí. Terreno baldío es la esperanza de un futuro mejor ignorado. El gozo de ver un jardín limpio y atendido es apaciguador y satisfaciente. Mala hierba paralela perfectamente las distracciones en este mundo que ahogan nuestros mejores plantas y su fruto. Insectos que dañan el fruto con la planta son como la obra de nuestro gran enemigo. Así como cada planta requiere atención para sus necesidades básicas, también el hombre justo necesita atención diaria en su camino.

Cuando entro a mi jardín, temprano por la mañana o por la tarde, me acuerdo que mi vida es como el jardín. Tiene su tiempo para ser plantado, crecer y cosecharse. La medida de un jardín es el rendimiento de su fruto. Así como salgo a cuidar e inspeccionar las plantas, así el Señor se asoma a ver por mí, más Él es aun más fiel conmigo. El Señor y yo pasamos un buen tiempo en mi jardín repasando mi vida y determinando lo que necesito para mi mejoramiento. Qué bueno, Monte, ¿Cuál es el punto? ¿Adónde vamos?

¿Sabían que al Señor le gusta cultivar jardines? ¿Sabían que el Señor tuvo el primer jardín? ¿Sabían que el gran problema espiritual que todos enfrentamos, tiene que ver con eventos y circunstancias en ese jardín? ¿Sabían que la obra más grande de Yeshua (nuestra redención) y la respuesta a nuestro gran problema se resolvió en un jardín?

La mayoría de nosotros sabemos la historia del jardín de Edén. Las Escrituras dicen que Dios plantó ese jardín y puso a Adán en el jardín. El jardín le pertenecía a Dios, no a Adán. Este es un punto particular de que se debe de tomar nota; porque, es el dueño quien tiene derecho de poner restricciones sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer en el jardín.

Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
Génesis 2:8

Siempre comparto que Adán tuvo el mejor trabajo en todo el mundo. Fue un jardinero. Él no tenía que preocuparse de la ganancia al último del año, ni del costo de las operaciones del jardín, estos fueron los problemas del Señor, como el dueño. A Adán le tocó ver el fruto del labor de sus propias manos, el resultado directo de sus esfuerzos cada día. Era, también, un encanto trabajar por su jefe. Pero entonces, pues, usted sabe el resto de la historia. El enemigo vino a matar y destruir. Por decepción, el hombre mal apropió algo que no era suyo, el árbol de la ciencia del bien y del mal. El resultado fue que Adán fue corrido del mejor trabajo con el mejor jefe.

Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Génesis 3:23

En lugar del Jardín de Edén, Adán tuvo que cultivar la misma tierra de la cual fue tomado en el día de su creación. Ahora, él tuvo que hacerlo todo, no solamente la parte divertida. Él tuvo que seleccionar las plantas, escarbar la tierra, buscar el agua, y esperar lo mejor. Para peor, ya tenía un nuevo jefe – él mismo. Y para peor, el jardín de Adán ahora producía de por sí otras plantas que él no deseaba. ¡Él tenía malas hierbas! El Señor describió el jardín de Adán en esta manera.

Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás
el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Génesis 3:18-19

Ahora, haciendo una pausa en este punto, tenemos algún entendimiento del por qué muchas cosas en nuestra vida son como son. La frustración de malas hierbas en un jardín es una lección objetiva de por sí, comparándose a las frustraciones de nuestra vida mortal. Nunca he conocido a otro jardinero que no tuviera comentarios acerca del deshierbe – ¡cómo causa dolor de espalda! y en general, ¡cómo es miserable!

Personalmente, no me gusta desherbar. No importa qué tan bueno sea el azadón, todavía es mal uso de tiempo perfectamente bueno para otros usos, en cuanto me concierne a mí. Cuando veo a otros jardineros usando el azadón para controlar las malas hierbas, me sorprendo de su firmeza y fidelidad en su quehacer. No es que yo no quiera esos atributos en mi vida; tiene que ver con que quiero ser más inteligente que las malas hierbas. Probablemente por esto disfruto mi jardín más que cualquier otro lugar. Hallé la solución en la lucha contra mala hierba. Es algo mucho mejor.

Hay un paralelo a nuestras vidas espirituales en este secreto del jardín. La solución de la malas hierbas también es la solución de nuestro problema espiritual. Así que, ¿Cuál es este gran secreto del jardín? Es un cubierto para el jardín. Es material orgánico que no permite que las malas hierbas vean la luz del día. Mantiene la tierra húmeda y protege las plantas que usted quiere cultivar. Si usted cubre bien su jardín con este material orgánico, no tendrá que andar en el deshierbe. ¡Qué suave, Monte! ¿Por eso escribió este pequeño título?

No. Este artículo no se trata del cubierto en el jardín; ¡se trata del cubierto de Yeshua y lo que Él hace por nosotros! ¿No lo entiendes? Yeshua es el cubierto para nuestro pecado. Esta es la obra de Yeshua en el jardín de nuestras vidas. Él es nuestra propiciación, nuestro cubierto. El cubierto de la cabeza de un Judío observante se llama kippah. Viene de la palabra judía kippur.
El día de propiciación es “Yom Kippur.” El cubierto simboliza que estoy cubierto (y así sujeto) al Rey de Israel. ¿Quién es el Rey? ¡Yeshua, el Mesías es Rey! Pero aun más que esto, escuche lo que los escritores de los Evangelios dicen acerca de la gran obra de Yeshua, Su muerte, entierro, y resurrección. Tomen nota de cómo este gran cubierto fue provisto y en donde estas cosas tomaron lugar.

Habiendo dicho Jesús estas cosas, salio con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos.
Juan 18:1

Yeshua pronunció estas palabras mientras celebraba la Pascua justo antes de la Fiesta de Los Panes Sin Levadura. Él fue al Jardín de Getsemaní, que quiere decir exprimidor de olivas, inmediatamente después de la Cena de la Pascua. Estas palabras, que Yeshua había dicho, trataron del pan sin levadura quebrantado usado durante la Cena Festival. Este pan es enterrado simbólicamente y levantado para ser disfrutado como la parte mejor de la Cena de la Pascua. Yeshua fue al Jardín para ser exprimido en aceite nuevo, ser arrestado, y llegar a ser el pan quebrantado para nosotros. ¿Pero por qué fue Él a un jardín? Porque Él iba a corregir el problema que ocurrió en el Jardín de Edén entre Dios y el hombre. Si Yeshua no corrigió el problema original de Adán, entonces no fue la solución verdadera.

Después de ser juzgado, Yeshua fue llevado a un lugar para ser crucificado. Después, de Su muerte, fue puesto en una tumba para ser sepultado. Más fíjense bien en donde fue el lugar de la crucifixión y sepultura según las Escrituras.

Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.
Juan 19:41

¿Creen que esta es una coincidencia? No lo creo. Creo que Dios está obrando un gran plan y esperando que nosotros lo captemos. El problema empezó en un jardín llamado Edén; la solución fue provista en otro jardín por la obra de Yeshua, el Ungido. ¿Saben que los Judíos Ortodoxos están absolutamente convencidos que el Monte del Templo, en hecho, toda Jerusalén, es el Jardín de Edén original? Estoy de acuerdo. Apoyando esta contención, el libro del Apocalipsis dice que el “Árbol de la Vida” será plantado en Jerusalén durante el reino del milenio y todas las naciones vendrán a comer de él. El “Árbol de la Vida” solamente se plantará en el Jardín de Dios. Adán fue prohibido de comer de él después de la caída. Yeshua ha llegado a ser un nuevo Adán para traernos para a tras el “Árbol de la Vida”. Verdaderamente, Yeshua es un nuevo Adán para nosotros, tal como el apóstol Pablo enseña.

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
1º Corintios 15:21-22
Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
1º Corintios 15:45-49

Dios ha usado el concepto de crecimiento y de plantas para ilustrar lecciones mayores espirituales.
Las parábolas del Mesías acerca del sembrador, de las pequeñas semillas creciendo a ser grandes plantas, y de la temporada agrícola de la cosecha, son unas de Sus muchas ilustraciones. Pero tal vez la ilustración más grande es la de un hombre justo siendo comparado a un árbol. El primer Salmo nos da una ilustración poderosa de este hombre.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.
Salmos 1:1-4

Jeremías comparte un pasaje similar.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fadigará, ni dejará de dar fruto.
Jeremías 17:7-8

El entendimiento de Salmo 1 y de Jeremías 17 se basa en la prosperidad de un árbol sano firmemente plantado con toda el agua que necesita. Subiendo por los ramos de ese árbol es la perspectiva agregada y ganada de la vida por medio de la fidelidad en el camino espiritual. Mientras el árbol crece, el tamaño de la anchura del entendimiento espiritual aumenta. Consideren conmigo algunos de los detalles de esta instrucción.

¡Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado! Lo contrario también es verdad. Qué triste el hombre quien anda con los malos, se está en camino de pecadores, y se sienta en silla de escarnecedores. Favor de notar donde se sientan los tristes. Muchos creyentes no escogerán estar con malos o con pecadores, pero sí se sentarán con escarnecedores, especialmente si están escarneciendo otros hermanos. No hay nada agradable en escarnecer a otros. Es un negocio miserable, agotando en gran cantidad la vida y energía de los participantes. No es el comportamiento de un hombre o mujer justo(a). Una persona escarnecedora es como un árbol seco que no provee cubierto a ninguno. Su fruto está seco y podrido. Sus ramos sirven como cuantas perchas para buitres, zopilotes y otras cosas inmundas. Solamente esperan ser cortados y llevados al fuego.

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. El deleito de un hombre justo es Torá (la ley del Señor). Él piensa (medita) en Torá día y noche. Para que Torá sea de tanto agrado, el hombre tiene que estar recibiendo gozo y delicia. Tiene que ser un hombre quien entiende y siente la presencia y sabiduría de Dios. ¿Sabían que Torá se llama “Árbol de Vida”? Cuando comparando a Dios, la instrucción de Torá, y los varios ministerios de Dios, puedo ver las tres partes básicos de un árbol: raíces, tronco y pámpanos. Dios es nuestra raíz, nosotros somos los pámpanos. Yo comparo Torá específicamente al tronco de un árbol. El tronco levanta y sostiene los pámpanos junto con sus hojas y fruto. El tronco también sirve como conducto de alimento a los pámpanos desde el sistema de las raíces. Sin el tronco, sin Torá, muchos creyentes simplemente batallan para hallar raíces y nutrición satisfacientes de Dios. Es una verdad espiritual. Cualquier ministerio o hombre que trata de llevar fruto en el jardín de Dios, sin la verdad de Torá, será decepcionado por los resultados. Buscará los secretos profundos de Dios y hallará superficialidad en su lugar. Con tiempo se dirigirá a otros hombres buscando el camino de prosperidad. En un contraste agudo con el escarnecedor (que ama la atención de hombres), el hombre justo escoge el deleite de Dios y escoge lo que Dios tiene que decir en Torá. Estas no son palabras vanas; son su vida. Este es el hombre quien se compara al árbol del Salmista. El otro hombre se describe como el tamo que arrebata el viento.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Un árbol que es firmemente plantado es un árbol con raíces grandes. Esas raíces han de ser tan profundas que los vientos no tumben al árbol. Esas raíces tienen que estar suficientemente extendidas para sostener el crecimiento del árbol y la extensión de muchas ramas. El hombre justo tiene estabilidad y crecimiento que no se ve. Su sistema de raíces ha de ser tan impresionante como cualesquier ramas a la vista. En hecho, muchos árboles tienen un sistema de raíces de tamaño dos veces más grande que sus ramas. Este sistema de raíces se describe por Pablo.

Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.
Colosenses 2:6-7

Cuando un árbol brota de la tierra, su sistema de raíces es crucial a su futuro crecimiento y viabilidad. Hojas y fruto temprano no aseguran su prosperidad y supervivencia. El sistema de raíces determina el futuro de la planta. El sistema de raíces ha de encontrar una fuente de agua para asegurar el crecimiento al árbol. Por eso, cuando Las Escrituras hablan primero de un árbol firmemente plantado junto a corrientes de aguas, se dirige a la verdad esencial de la prosperidad de cada árbol. También se dirige a nuestra prosperidad espiritual como hombres justos. El olivo es conocido por su sistema de raíces. Aun si usted desgaja o mata el tronco con sus ramas, el olivo retoñará y de él saldrá una nueva vara y después el nuevo árbol de la misma raíz. Esta nueva vara equivale el Mesías.

La mayoría imaginan el árbol del Salmista junto a un río. Mientras es un cuadro común de árboles grandes, no es el cuadro descrito aquí en Las Escrituras. El árbol dibujado aquí recibe agua de la que ha sido traída especialmente para su uso. La palabra “corrientes” de aguas puede ser traducida “canales.” Se describe un árbol bajo irrigación. El hombre justo está bajo la irrigación de Dios con el agua de Su palabra. Así que, su delicia está en la palabra de Dios. Ahora, otro cuadro empieza a presentarse. Es el cuadro de cultivo, riego y crecimiento en una área planeada por el Jardinero Por Excelencia. ¿No nos dijo Yeshua que nuestro Padre celestiales el labrador de árboles Quien quita todo pámpano que no lleva fruto, injerta otros y recoge todavía otros [que son secos] para ser echados al fuego? Esta es la clase de actividad asociada con una huerta: árboles bajo riego, siendo podados y protegidos de elementos dañinos. Un árbol plantado en la ribera de un río puede ser llevado por las corrientes del mismo. Su futuro depende mucho de lo que pase, no tiene el beneficio de un plan. El árbol descrito por el Salmista y por Jeremías sigue adelante con éxito a través del plan y orden de Dios.

La protección que recibe el árbol se describe específicamente por Jeremías… y [el árbol] no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. En una huerta, el labrador provee cubierto y agua extra en tiempo de calor y sequía. Si hay una sequía severa, los canales de agua son seguros y no cesan, por eso, el fruto no falla. En la misma manera, un hombre justo no sufre pérdida en las sequías de la vida. Es sostenido por la palabra de Dios y sigue produciendo fruto en su tiempo. Cada hombre espiritual, que yo conozco, puede testificar del cómo Dios les ha sostenido en un tiempo de sequía. También puede testificar que el fruto que fue producido fue bueno.

El atributo final de este árbol especial se trata de sus hojas y su crecimiento continuo…da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Prosperando bajo toda condición y en todo tiempo parece ser un sueño imposible, pero es el resultado natural de un hombre justo quien ha dejado los “quereres” del mundo y está satisfecho en cuanto a sus “necesidades” suplidos por Dios. Él, sí, alcanzará un bienestar; se llama contentamiento y “Shalom” (paz).

Por otra mano, los malos no tienen paz y nunca pueden ser satisfechos. Ellos son llevados por doquiera por cada viento. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Isaías lo dijo enfáticamente.

No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Isaías 57:21

Yeshua ilustra la parte profunda que Él lleva a cabo para nosotros. No solamente es Él nuestro cubierto (propiciación), Él es toda la raíz, todo el alimento y toda la fuerza de la planta. Él se dirige a este concepto central de nuestra fe comparándose a Si mismo y a nosotros con una vid.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Juan 15:5

Otra vez, la verdad es sencilla y clara, mientras aún profunda. Permanecer en Dios es donde la planta encuentra agua, raíces, fuerza y prosperidad. Sin la vid, y su sistema de raíces y alimento, fruto no se formará.

Estas son lecciones básicas y sencillas de nuestra fe. Esta es la razón del por que me gusta cultivar el jardín, y el por que me encuentro en pensamientos profundos acerca de cosas espirituales. Empiezan con cosas sencillas, como la tierra. Se trata de semillas que se han muerto estando sepultadas. Yeshua murió y fue sepultado. Se trata de nueva vida brotando de aquellas semillas enterradas. Se trata de Yeshua saliendo en la resurrección de una vida nueva. Se trata de espinos y cardos, distracciones y tentaciones espirituales. Se trata de un cubierto, y de que Yeshua es nuestro cubierto suprimiendo las espinas de la vida. Se trata de insectos y pájaros atacando el fruto. Se trata de nuestro enemigo llegando a robar y destruir. Se trata de cosechas, y de probar las primicias. Yeshua es las primicias de muchos hermanos. Resulta, que cultivar tiene mucho que decirnos acerca de nuestra fe. Sencillo que parece, también es muy profundo. Ninguna sorpresa que Dios es un jardinero y que Yeshua vino enseñando acerca del cultivo.

Muchos de ustedes me conocen por medio de mis estudios en Torá. Si llegan a mi casa no se confunden por mi celo en mostrarles mi jardín y invernadero. Solamente quiero mostrarles qué es lo que el Señor me trata de enseñar por medio de Su Torá. Sé que es sencillo, pero también es muy profundo. El hombre justo es como huerto de riego. Y cuando inspeccionan mis muchas variedades de tomates, me escucharán diciendo, “Se puede aprender mucho de un tomate.”

Bendiciones,

Contando el Gomer

Contando el Gomer

Cada año, según el calendario hebreo, una serie de días se cuenta después de Pascua hasta llegar a la Fiesta de Las Semanas, Shavuot. No solamente hay un misterio en esta cuenta de cincuenta días, sino que también hay un controversia sobre la cuenta en sí. Exactamente, ¿Qué es el propósito en esta actividad? Y, ¿Qué es la disputa sobre contar los días?

Antes de intentar contestar esas preguntas, tal vez debemos definir que es un gomer. Un gomer es una medida de grano. Específicamente, un gomer es la décima parte de un efa. Estoy seguro que esa [información] le es de mucha ayuda. Obviamente, un gomer es parte del sistema de pesas y medidas usado en la Biblia; y por esto, es la medida usada para juntar maná. Maná, como ya saben, fue el pan del cielo recogido en el desierto por los hijos de Israel.

Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas. tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada un recogió conforme a lo que había de comer.
Éxodo 16:16-18

Un gomer fue la cantidad de harina para hacer pan cotidiano. Los hijos de Israel recogían un gomer de maná para cada persona. Parte del milagro de ese pan era que fue exactamente lo que se necesitaba. No había exceso ni falta.

Contar el gomer nos enseña y nos ilustra la gran obra del pan del cielo. Yeshua es el pan del cielo y Él debe de ser nuestro pan diario. Durante la celebración de Pascua, Yeshua nos muestra [cada año] que Él es el Afikomen (hebreo para el pan sin levadura quebrantado por nosotros), la mejor parte de la Pascua. Él también enseñó qué Él fue el verdadero pan del cielo.

El gomer, la medida de pan cotidiano, es la enseñanza entre la Pascua y la Fiesta de Las Semanas (Shavuot). Shavuot no cae en la misma fecha del calendario cada año. Es porque hay una manera única de contar el gomer. Shavuot es el día cincuentésimo después de contar siete semanas.

¿Qué exactamente es un gomer? Un efa fue la medida de una persona; eso es, una persona podía caber en la vasija llamada un efa. Desde que el gomer fue la décima parte de un efa, también se entiende que un gomer era el diezmo del efa. Estoy seguro que un “diezmo” evoca mucha instrucción espiritual de su pasado. Un diezmo es una medida espiritual; un gomer es la misma medida. Esta información empieza a derramar algo de luz sobre el tema por que Dios nos llama a medir estos días en particular; pero, trataremos de explicar el método de contar primero.

Ancianos entre los Saduceos y Fariseos no siempre estaban de acuerdo en cuanto a la instrucción de Moisés. La cuenta del gomer es una de las áreas clásicas de desacuerdo entre ellos. Simplemente puesto, los Fariseos trataron al día de Pascua como un Shabbat (sábado) y contaron directamente 50 días después de Pascua. Para ellos, 50 días después de Pascua fue Shavuot. Consideren la instrucción de Moisés sobre este punto.

Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatúo perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis. Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
Levítico 23:10-16

La disputa entre los Saduceos y los Fariseos era acerca del “día de reposo” después del cual la gavilla fue mecida. ¿Era el día después de Pascua? (¿Es Pascua un Shabbat?). O, ¿fue el primer día la Fiesta de los Panes Sin Levadura?, cual día sí es un sábado altísimo. O, ¿se refirió Moisés al día después del Shabbat semanal? Los Fariseos argumentaron que fue el día después de Pascua, y contaron la Fiesta de Las Semanas a los cincuenta días después. Este es el método actual de contar entre judaísmo rabínico hoy día. Los Saduceos argumentaron que el “Shabbat” en cuestión era el sábado semanal que caía en días distintos durante la Fiesta de los Panes Sin Levadura y que el día siguiente del sábado semanal fue el primer día de la cuenta. Argumentaron que la cuenta de semanas fue de siete semanas sabáticas, completas. Esto siempre causó que un domingo, el primer día después del séptimo sábado, fuera Shavuot.

¿Ya están confundidos? No se preocupen. Israel ha estado confundido acerca de todo este asunto por milenios. Creo que los Saduceos, quienes no estuvieron correctos acerca de muchas cosas, en el caso de contar el gomer, sí estuvieron correctos. Entonces, ¿cómo nos afecta ese método de contar, en nuestra cuenta del gomer este año 2000? Vamos a repasar la instrucción de Moisés y así hacer la cuenta. Pascua fue el 14 de Nisan. La Fiesta de los Panes Sin Levadura empezó el día 15 de Nisan y extiende por siete días. El primer día después del primer Shabbat semanal es la Fiesta de Primicias. Este es el día que el sacerdote mece la ofrenda de gavilla. Este es el primer día de contar el gomer. Entonces se cuenta siete sábados (siete semanas completas) desde este punto. El día después del séptimo sábado, es Shavuot (la celebración de la Fiesta de las Semanas).

El 18 de Abril, al ponerse el sol, fue la tarde del 14 de Nisan. Pascua empezó. El día de Pascua fue el 19 de abril, la Fiesta de los Panes Sin Levadura empezó y se entendió por siete días hasta el 26 de abril por la tarde. Los días de Pan Sin Levadura fueron el 20 al 26 de abril. El sábado semanal de esa semana fue el 22 de abril. Así que el primer día de la cuenta del gomer, fue el 23 de abril, domingo, el día después del sábado semanal. Contando siete sábados y cincuenta días nos trae al domingo, 11 de junio. Este es Shavuot según la instrucción de Moisés. Sí ves un calendario hebreo, mostrará que viernes, el 9 de junio es Shavuot. Esta es la diferencia entre Moisés y la tradición Farisaico (rabínico).

La cuenta Nuevo Testamentario de estas Fiestas se alinea solamente con la instrucción de Moisés.
¿Por qué? Porque los Saduceos tenían control del asunto durante el periodo del Nuevo Testamento. El día de Pentecostés fue el primer día después del sábado semanal. Fue el día de Pentecostés que los discípulos salieron proclamando a Yeshua como Mesías. Ve la instrucción de Moisés acerca de la Fiesta de Las Semanas y su llamada a una proclamación.

Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.
Levítico 23:21

Confío que habiendo gustado del Pan Sin Levadura del Mesías durante la Pascua, ahora guste usted del pan cotidiano del cielo en preparación de unirse con todo Israel en proclamar que el Señor, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y, ¡no hay ninguno como el Señor! Amén.

Bendiciones,

Monte


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Editor - Monte Judah
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