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30 September 2008 | 1 Tishri 5769 | VaYelech

Hay un Nuevo Mundo por Venir / Vol 10 No 6

Es una declaración incompleta, pero necesita ser dicha. Cuando el Señor regrese, habrá un montón de cambios. Uno de los más grandes cambios será el GOZO. Nos reiremos y bailaremos delante del Señor como nunca antes lo hemos hecho. Será una fiesta de regreso como nunca lo hayamos experimentado. El Señor volverá para habitar con nosotros y Él traerá su recompensa con Él. Será el comienzo de un nuevo día y un nuevo mundo para nosotros. Comenzará con gran alegría y gozo.

Pero ¿Qué más pasará? ¿Qué traerá el nuevo día? ¿Cómo será el habitar con el Señor? Isaías ofrece algunas respuestas a estas preguntas.

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.
Isaías 64:4

Isaías está diciendo que usted probablemente todavía no lo ha escuchado ser dicho. Él está diciendo que nadie lo ha visto todavía. El apóstol Pablo citó este verso para ilustrar las diferencias entre las cosas del Espíritu y lo natural. Pero el contexto de Isaías es acerca del mundo en la Era Mesiánica en comparación con el mundo de hoy.

Antes de ir más adelante, necesitamos aclarar algunas antiguas enseñanzas religiosas. No, no iremos al cielo para convertirnos en ángeles y volar alrededor de calles doradas. No, no vamos a ser traspuestos en el cielo para tener una fiesta allí mientras que hay tribulación en la tierra. Sí, hay un cielo, donde está el trono de Dios, pero nosotros no vamos allí. No iremos todos al cielo para vivir en un gran hotel con cuartos de palacio. Nuestra próxima parada es Jerusalén en la tierra de Israel después de la resurrección y el Día del Señor. Específicamente vamos a celebrar y observar la Fiesta de Tabernáculos y ser parte de la Era Mesiánica por mil años.

Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Yahvé de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.
Zacarías 14:16

Yo espero y confío que usted esté aprendiendo acerca de los festivales del Señor y que esté comenzando a celebrarlos. No tan sólo estos son una fuente de gozo, sino que ellos nos enseñan mucho acerca de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro con el Mesías en Su Reino. El Mesías no será el Pastor principal de la iglesia allí. El Mesías es el Sumo Sacerdote del futuro templo en el Reino.

Cada vez que yo comparto lo que las Escrituras dicen acerca de la Era Mesiánica, el Reino Milenial, me recuerda lo que para Noé tuvo que haber sido mientras él estaba construyendo el Arca. A él le tomó cien años para completar la construcción y estoy relativamente seguro que el tuvo que tener un sinnúmero de conversaciones con otras personas tratando de explicarles el próximo juicio que venía de Dios. En algún lugar a lo largo del camino, estoy seguro que alguien tuvo que haberle preguntado lo que él pensaba de cómo sería el mundo después del juicio (el mundo en que vivimos ahora).

Usted debe recordar, que en los días de Noé, la gente todavía no había visto la lluvia. Las plantas eran regadas por fuentes y manantiales de agua y no por precipitación. No existían las cuatro estaciones. Los hombres no comían animales; comían plantas. El explicarle a la gente que Dios iba a derramar humedad de la atmósfera e inundar el lugar era algo que tenía que estar más allá de su imaginación. Pero juguemos a una conversación acerca del futuro de Noé (lo cual es de conocimiento común para nosotros) como si nosotros estuviéramos viviendo en sus días.

“Así es que, Noé, ¿tú dices que Dios va a hacer que llueva sobre nosotros desde los cielos y de que va a inundar la tierra?”

Noé: “Sí, eso es correcto.”

“Bueno, dinos qué pasará después del diluvio.”

Noé: “Bueno, el mundo será diferente después que el nivel de las aguas baje. Veremos el cielo azul y la luz del sol directamente por primera vez. Dios creará este arco prismático de muchos colores en el cielo. Le llamaremos arco iris.”

“¿El cielo será azul y Dios pondrá un arco iris de muchos colores para decorar el cielo?”

Al llegar a este punto muchos no necesitarían ir más allá sabiendo que a Noé tiene unos cuantos tornillos sueltos. Sin embargo, sigamos con la conversación.

“Muy bien Noé, te seguiré el juego. Dinos qué más veremos diferente.”

Noé; “Bueno, habrán cuatro estaciones. Habrá una estación caliente llamada verano, entonces una estación llamada otoño, la cual nos llevará a la estación del invierno, donde se pondrá bien frío. Entonces llegará la primavera la cual nos llevará del frío al calor de nuevo. Y el ciclo se repetirá una y otra vez cada año.”

“Espera un momento. Tú dices que se pondrá frío. ¿Qué es esta estación que llamaste invierno?”

Noé: “El invierno se pondrá tan frío que el agua se congelará y se pondrá sólido. Y a veces, en vez de lluvia cayendo del cielo, la lluvia se convertirá en nieve.”

“¿Qué es nieve?”

Noé: “La nieve es precipitación durante el invierno que se congela en el aire y se convierten en esa cosa bonita de cristales, cada uno es diferente de los otros y caerán y se amontonarán como un polvo blanco en la tierra. Cubrirá la tierra y nosotros resbalaremos en ella. De hecho, una de las cosas más divertidas que haremos es hacer trineos y amarrarlos a nuestros pies para esquiar en las colinas.”

Ni aún el más curioso de los vecinos de Noé hubiese podido seguir llevando esta conversación más adelante. Pero usted y yo conocemos los cambios que tomaron lugar como resultado del juicio de Dios con el diluvio. ¿Hemos nosotros considerado los cambios que vienen a nuestro mundo con Su juicio por fuego?

Quiero que usted haga un pequeño viaje conmigo al futuro. Me gustaría compartir algunas observaciones acerca de la recompensa que trae el Señor para todos nosotros y cómo será ese nuevo día y mundo. Yo sé que mucho de esto será muy difícil para usted de entender, pero haré lo mejor posible para demostrarle cómo las Escrituras ofrecen indicaciones de cómo será ese mundo. Déjenme comenzar por compartir una historia de mi pasado que explica la recompensa del Mesías.

Muchos años atrás, cuando yo era un joven marino de 20 años en San Diego, Dios usó a cierto hombre para darle forma y desarrollar parte de mi caminar espiritual durante aquellos tempranos días de mi hombría. Su nombre era Cecil Davidson. El tenía 55 años de edad en ese tiempo y servía como representante de área para la organización los Navegadores. Antes de explicarles acerca de la organización para la que él trabajaba, déjenme explicarles el entendimiento que yo tenía de él en ese tiempo. Cecil no era particularmente un hombre impresionante ni de apariencia ni de presencia. Nosotros, quienes lo conocimos, lo amábamos por su bondadosa hospitalidad y su gran entendimiento. Él también era un excelente ejemplo por su fidelidad al Señor. No obstante, él no era un orador dinámico ni particularmente profundo en presencia. Su simple fidelidad y el hecho de haber sido discipulado por el fundador de la organización tenían que ver con su posición. Ahora déjenme explicarles acerca de la organización los Navegadores en aquellos días. Los Navegadores era un ministerio de discipulado personal, la cual fue iniciada por Dawson Trotman. Su oficina central está localizada hoy día en Colorado Springs en Glen Eyrie. Los Navegadores fueron formados antes de la 2da Guerra Mundial por el Sr. Trotman y nació del proceso de discipular a una persona a la vez y el concepto de la multiplicación espiritual. Déjenme explicarles este concepto brevemente.

En vez de predicarles a un número grande de personas y ver a 3,000 salvos cada vez, la multiplicación espiritual está basada en una persona que encuentra a otra persona y la persona derrama su vida en ésta otra. El derramar la vida incluía el enseñar a la persona cómo estudiar la Biblia por ella misma, enseñarle cómo orar diariamente al tener un tiempo callado con el Señor, enseñarles cómo compartir su fe al testificarle a otro no creyente y enseñarles cómo unirse en hermandad con otros creyentes y trabajar cooperativamente. El discipular a una persona podía tomar fácilmente meses o aún años. Una vez que la persona era disciplinada, entonces se les enseñaría cómo ir a buscar a otra persona, enseñarle y multiplicar el proceso. Este principio está descrito en la relación entre el Apóstol Pablo y Timoteo.

Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2 Timoteo 2:2

Muchos creyentes no saben esto, pero si alguien ha predicado desde el día en que Pedro predicó (en Hechos 2) y 3,000 fueran salvos cada día hasta este día presente, estaríamos cortos para predicar el evangelio al mundo entero. ¡De hecho, con ese método sólo alcanzaríamos aproximadamente la actual población de los Estados Unidos de América y eso es predicando cada día por 1,900 años!

Desde luego, si un hombre creyera los mandamientos de Dios y siguiera el método de enseñanza del Mesías a personas individuales, para que estos salgan y enseñen a otros, veríamos al mundo entero (6 billones +) venir al conocimiento del Señor dentro de una misma generación. Esto se conoce como multiplicación espiritual. Ustedes pueden ver este ejemplo de esta manera. Denle a una persona un centavo un primer día de mes. En el segundo día denle dos centavos. En el tercer día denle cuatro centavos. En el quinto día y por el resto del mes, dupliquen la cantidad dada el día anterior. Si hacen la suma, descubrirán que en un mes él tendrá tremenda cantidad de dinero.

Cecil Davidson entendía el concepto de la multiplicación espiritual. Él había sido discipulado por Dawson Trotman. Durante la primavera y el verano del 1971, Cecil veló un grupo de marineros de varias bases militares en San Diego para la organización de Navegadores. Él estaba enseñando a jóvenes cómo caminar ante el Señor y guiar a otros jóvenes a que hicieran lo mismo. Uno de esos jóvenes era yo mismo. Cecil pasó algún tiempo enseñándome en ambas, como parte del grupo e individualmente mientras yo estuve estacionado en San Diego.

Quiero compartir un poco de este trasfondo para explicar algo que sucedió con Cecil un corto tiempo después que yo dejé su instrucción en el medio de los años 1970, Cecil y un gran número de Navegadores estaban atendiendo una conferencia de la organización en la costa del Pacífico. Cerca de 2,000 personas estaban presentes y ellos tenían a un orador muy dinámico dirigiéndose al grupo. El orador dijo que él quería ilustrar una parte en particular de nuestro futuro. Específicamente, él quería que todo el mundo percibiera la gran recompensa que vendría con el Señor cuando Él viniera a nosotros en Su regreso.

He aquí que Yahvé hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.
Isaías 62:11

La mayoría de nosotros hemos escuchado palabras similares. El Señor vendrá y Él traerá nuestra recompensa. Él también hará un número de cambios aquí en el mundo como resultado de Su venida. Muy pocos de nosotros consideramos lo que esto quiere decir. Muy pocos de nosotros entendemos las increíbles implicaciones al Señor traer nuestra recompensa. Mientras que la idea parece buena, no creemos realmente que habrá mucha recompensa para nosotros personalmente. Quiero decir, ¿Qué hemos hecho nosotros que amerite cualquier tipo de recompensa del Señor? Nosotros no tenemos virtudes que nos alaben delante del Señor.

Regresemos a la conferencia en los 1970 con mi amigo Cecil Davidson. El orador quería que los presentes entendieran este principio de la recompensa que el Señor nos trae, así es que él hizo algo dramático. Él dijo que mencionaría el nombre de algún presente. Si Dios había usado a esta persona anteriormente en una forma profunda y significante en su vida espiritual, entonces ésta se tendría que levantar y estar preparada para compartir su testimonio. Ahora recuerden, Cecil había estado en la organización desde el principio, pero él no era un tipo muy dinámico. Nadie nunca había querido que él fuera el orador principal en ninguna conferencia. Él era un buen tipo, pero él no era noticia en nada. El orador mencionó el nombre de Cecil. Cerca de ¾ partes de la gente presente (aproximadamente 1,500 personas) se pusieron de pie. Esto fue un impacto para cada uno (incluyendo a Cecil).

¿Por qué se pusieron de pie tantas personas? Porque en su simple caminar fiel, Dios había usado a Cecil en las vidas de muchos como fuente de estímulo. Él era un ejemplo, en palabras y hechos. Él había sido usado en formas que la mayoría de la gente no entendía. A propósito, Cecil todavía esta sirviendo en los Navegadores hoy día en Tacoma, Washington.

Todos daremos cuentas un día al Señor de lo que logramos aquí como mortales. Sabemos que nuestro propio testimonio será distorsionado y exagerado. Serán otros testificando de lo que nosotros logramos en sus vidas lo que se nos será contado. El Señor rendirá Su recompensa a usted como si usted lo hubiera hecho para Él.

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
Mateo 25:40

Antes de dejar esta pequeña historia de mi pasado, acerca de un hombre que usted probablemente nunca conoció, debo compartir esta parte final. Hay un día que viene cuando yo, Monte Judah, tendré que dar cuenta de mi vida. No todo será lindo. Sin embargo, habrá personas paradas dando testimonio de mí en una forma positiva similar. Confío en eso ya que ellos mismos me lo han comunicado personalmente y me han escrito muchas cartas lindas. Pero cuando ese momento llegue, cuando mi recompensa sea evidente, yo me tornaré y señalaré a Cecil Davidson y compartiré mi testimonio con el Señor “Yo no estaría aquí si Cecil no hubiera compartido su vida conmigo.” El compartirá de mi recompensa también. Habrá también gente parada quienes dirán lo mismo de usted.

Cuando las Escrituras dicen que Yeshúa regresará con Su recompensa, será mucho más allá de lo que usted anticipó. Cambiemos un poco el tema recordando el ejemplo del mundo cambiante de Noé, dirigiendo algunas preguntas. ¿Cómo será el mundo Mesiánico diferente de nuestro mundo presente?

Primero, vamos a un nivel personal y hablemos de nuestros nuevos cuerpos que tendremos como resultados de la resurrección y el rapto (aquellos que estén vivos y sean transformados en la resurrección). Nuestros cuerpos serán como el cuerpo del Señor después de Su resurrección. Seremos saludables – no habrá más enfermedades ni efectos del envejecimiento. Nos sentiremos muy bien. Seremos capaces de correr y bailar y no sentirnos cansados. ¡Seremos capaces de volar! ¡¡¿Cómo es eso?!!

¿Cómo creen ustedes que seremos levantados en el aire para la resurrección y el rapto? No es por ángeles. Nuestros cuerpos tendrán la capacidad de flotar hasta las nubes así como lo hizo el Señor. De hecho, las Escrituras establece esto en forma de pregunta para ponernos a pensar.

¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?
Isaías 60:8

No tengo todas las respuestas técnicas, pero creo que de alguna manera tendremos la habilidad de ajustar la densidad molecular en nuestros cuerpos. Esto nos capacitará para ser más livianos que el aire, desaparecer, y aún caminar a través de las paredes como lo hizo el Señor. Las moléculas de nuestro cuerpo de alguna manera tendrán la capacidad de ajustarse a otras cosas y ser más o menos densos. De hecho, pienso que en el momento de la resurrección, cuando seamos transformados, haremos sólo eso – flotaremos arriba hacia las nubes (lo que la mayoría de la gente llama el rapto). Podríamos estar ahí un par de días hasta que aprendamos a ajustarnos y ser más pesados que el aire.

¿Puede imaginarse lo que usted podría hacer si pudiera viajar de un lugar a otro utilizando el viento y volando como una nube? Considere cómo usted podría caminar sobre el agua y cruzar un barranco. Los obstáculos ya no representarían obstáculos nunca más. Ser capaz de ajustar su densidad molecular tendría tremendos beneficios en la regeneración y reparación de nuestros cuerpos por igual.

OK, nos vemos bien, estamos saludables y podríamos hacer cosas que los mortales sólo sueñan en hacer. ¿Qué haremos con nuestros cuerpos? ¿Cómo será el mundo?

Toda montaña será rebajada. No existirá más el mar. La tierra tendrá una amplia planicie. Jerusalén será levantada como la montaña principal. Pero esperen; consideren este factor increíble acerca del mundo. ¡El Señor estará con nosotros! ¡Él estará en Jerusalén! ¡Todo el mundo conocerá al Señor! Si usted quiere hablar con Él, sólo vaya al templo en Jerusalén y véalo a Él. Más aún, estaremos casados con el Señor y tendremos acceso a Él como miembros de su casa y familia.

Vayan conmigo mientras revisamos un número de Escrituras dadas por los profetas para describir nuestro mundo futuro. Isaías tiene mucho que decir acerca de la Era Mesiánica.

Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.
Isaías 60:4-5

Consideren por un momento la perspectiva que tuvieron nuestros ancestros sobre usted y yo entrando al Reino y llegando a Jerusalén por primera vez. Considere la visión de ver a su familia, abuelos, madre, padre, hermanos, hermanas y amigos – y que estamos todos juntos en el Reino. Ese momento de recibimiento el uno al otro será más precioso que cualquier otro recibimiento previo con ellos.

Ahora considere a toda otra persona del Reino y la increíble procesión de muchos hermanos que han sido salvos por el Señor entrando al Reino.

Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia. Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes. En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.
Isaías 60:10-11, 15

Todo será mejor. El hecho de que usted esté en el Reino, vivo y bien, causará que todo sea contrastado con lo bueno.

En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu tributo, y justicia por tus opresores. Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza. El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Yahvé te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Yahvé te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.
Isaías 60:17-20

Una de las características más fuertes de la Era Mesiánica es el hecho de que no habrá “un final para el aumento”. La Era Mesiánica será un tiempo impresionante de fertilidad y crecimiento. Los más grandes entre este incremento y crecimiento serán los nuevos hermanos – los niños. A ellos serán a quienes nosotros gobernemos y reinaremos – a los niños. Habrá muchos niños entrando al Reino en el principio. Yo personalmente creo que niños mortales que murieron en eras previas estarán presentes en la Era Mesiánica. El Mismo Mesías reprendió a sus discípulos por impedirle a los niños al decir “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino.” Isaías describe a esos niños en el Reino y explica cómo ellos crecerán y serán extremadamente fructíferos.

El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Yahvé, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.
Isaías 60:22

Según esta profecía, un niño pequeño crecerá a la madurez, se casará y tendrá hijos y será lo suficientemente fructífero para convertirse en un clan (más de mil fuertes). Dice que un bebé pequeño, un recién nacido entrando al Reino, vivirá y crecerá y se convertirá en una poderosa nación dentro del período de los mil años de la Era Mesiánica. Enfáticamente, el Señor dice que Él acelerará el crecimiento para cumplir esto.

Algunos maestros y estudiantes de la profecía tienen la errónea idea de que la población de la Era Mesiánica incluirá a sobrevivientes mortales de la tribulación. Ellos piensan que los cristianos, que gobiernan y reinan con el Mesías, quiere decir que ellos tendrán autoridad colonial sobre otros. Esto es contrario a lo que dicen las Escrituras en cantidad. No tan sólo las Escrituras dicen que sólo los redimidos estarán ahí, sino que los niños serán la mayoría abrumadora de la gente a través de todo el Reino. Nosotros, la gente que está leyendo este artículo, estaremos reproduciéndonos y velando por esos niños. Recuerden, la maldición de parir niños con dolor desaparecerá cuando el Mesías regrese. Tener a un hijo será uno de los más grandes gozos en el Reino.

Ahora, no se exciten mucho con relación al matrimonio y con quién van a estar casados. Sí, se lo que dijo el Mesías con relación a la eternidad sin matrimonios cuando Él le respondió a los Saduceos. Su respuesta era acerca de la eternidad, cosas que pasarán después de la Era Mesiánica. Estamos tratando de terminar esta primera semana con Dios (la Era Mesiánica es como el día del Sabbat de la semana), sólo Dios sabe lo que tiene planificado para nosotros para la semana siguiente (después de la Era Mesiánica).

Así es que, aquí estamos nosotros en la Era Mesiánica con nuestros nuevos cuerpos, viviendo con el Señor y teniendo hijos en abundancia. ¿Qué será lo que sucederá?

Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Yahvé, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.
Isaías 61:4-7

Debido a que Jerusalén será el centro de nuestra adoración y la localización del Mesías, se harán todos los esfuerzos para construir e incrementar ese lugar. Isaías también ha compartido otro aspecto importante de la Era Mesiánica - el cómo muchos más Gentiles serán parte de Israel. El Mesías es el Rey de todos los pueblos, tribus y lenguas. Todos serán bienvenidos en Su Reino. Ellos tendrán parte en la construcción de Jerusalén. Isaías va más allá al decir cómo este proceso estará también sobre nosotros.

En gran manera me gozaré en Yahvé, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Yahvé el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Isaías 61:10-11

Me encanta ver jardines hermosos, especialmente nuevos jardines con todas esas plantas nuevas retoñando por un bien cultivado y regado cimiento. Quizás es por eso que me encanta la estación de la primavera. Hay algo acerca de la novedad y toda la frescura. Entonces está la alegría del fruto, ver la abundancia de la cosecha. Como dije anteriormente, la fertilidad es la característica más fuerte de la Era Mesiánica. Mencionamos lo fructífero de más niños, pero el profeta también habla del crecimiento y avance de relaciones y el incremento de la justicia.

Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Yahvé nombrará. Y serás corona de gloria en la mano de Yahvé, y diadema de Reino en la mano del Dios tuyo. Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Yahvé estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
Isaías 62:2-5

El mundo en el que vivimos tiene un sistema económico peculiar en donde tenemos que laborar y sólo ganar una porción de nuestra labor. Mucho de nuestra ganancia se va a otros para poder pagar una cantidad de cosas. No es mucho lo que sobra después que todo ha sido pagado. En efecto, muchos hermanos experimentan la dificultad de que la paga se acaba antes de que todas las cuentas hayan sido pagadas. La preocupación y ansiedad de esto roba la mayoría de cualquier gozo en sus vidas, siempre tratando de emparejar, siempre en necesidad, nunca teniendo lo suficiente para hacer más de lo mínimo. Este fue el juicio sobre la humanidad por el pecado de Adán. Pero la maldición de Adán desaparecerá cuando el Mesías restaure todas las cosas para Él Mismo. ¿Puede usted imaginarse un mundo donde se puedan satisfacer todas las necesidades siempre, donde usted recibe todo el beneficio de su labor, no teniendo que dárselo a otro en pago? ¿Puede usted imaginarse que está yendo al trabajo, ganando su pago y todo es para usted para cualquier cosa que usted quiera porque sus cuentas todas han sido ya pagadas? Escuchen esta descripción del Reino.

…sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Yahvé; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario.
Isaías 62:9

En el Reino, cuando usted quiera algo, usted lo puede sembrar (y usted se lo puede comer). Si usted quiere una casa más grande, usted la construirá (y vivirá en ella). Usted no trabajará en vano. Usted recibirá el beneficio completo de la labor de sus manos. Casi pareciera como un sueño ¿verdad? Pero esto es lo que la profecía dice acerca de nuestro futuro. Escuchen de nuevo la forma en que Isaías describe la Era Mesiánica.

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.
Isaías 64:4

Hay un nuevo mundo por venir y éste será también diferente del resto de nuestra presente creación.

Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
Isaías 65:24

Usted verá al Señor en Jerusalén, pero considere esto… Usted será capaz de hablar con el Señor todo el tiempo desde cualquier lugar. Y… el Señor le escuchará y le contestará mientras usted esté hablando.

El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Yahvé.
Isaías 65:25

¿Puede usted imaginarse un mundo en donde sus mascotas sean algo más que un perro, un gato, un pez en un acuario, o un canario en su jaula? ¿Puede usted imaginarse su patio lleno de criaturas que sean todas amigables y le respondan en una forma comprensible? Una de las alegrías de la vida es tener una mascota – sólo pregúntele a un dueño de mascota. Ahora imagine a un niño pidiéndole a su mamá “¿Podemos quedarnos con él?” y la criatura sea cualquiera de la creación animal de Dios. En vez de tener peluches de animales, que tal le gustaría pasearse alrededor con un verdadero tigre o de tener a un oso reemplazando su sillón?

Yahvé dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
Isaías 66:1

Una de las mayores profecías de Ezequiel con relación a la Era Mesiánica es su descripción por dimensión del templo a ser construido en el Reino. Sabemos que es una profecía del Reino porque la base del templo que él describe es considerable-mente más grande que el área del actual templo. El templo presente y el histórico en Jerusalén miden 500 por 500 codos. Este es obviamente uno de los cambios geológicos que ocurren debido al juicio cuando el Señor hace de Jerusalén la montaña principal mientras rebaja las demás montañas.

El templo de Ezequiel estará accesible en las cuatro direcciones y será de un tamaño inmenso. El aumento significante es obvio para sostener la Era Mesiánica con el número de habitantes. La adoración en el templo será una parte muy importante del Reino. Isaías describe esta adoración en las cuales seguiremos los tiempos señalados de Dios.

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Yahvé, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Yahvé.
Isaías 66:22-23

Este es realmente un increíble verso que describe la Era Mesiánica. Es grandemente diferente a lo que la iglesia y muchos de nuestros hermanos del Nuevo Pacto ven del futuro. Para ellos tienen la visión de pasar de la iglesia al cielo. Para nosotros, el patrón del cielo es traído a nosotros a través del templo. Para ellos, se ven saltando por calles de oro. Para nosotros, nos vemos sembrando frutos y viviendo en todo un mundo nuevo, teniendo un BBQ con el Señor. En vez del domingo en la iglesia, tendremos reposo en el Sabbat. En vez de Santa Claus y el conejo de Easter, y los padres de la iglesia, tendremos a nuestros padres Abraham, Isaac y Jacob. Tendremos a Moisés y a Elías. Tendremos al Mesías y a sus discípulos. No estaremos yendo a la iglesia en domingo. Estaremos guardando los tiempos señalados de Dios y yendo a Su templo.

Es irónico para mí que cristianos hayan creído por años en el Mesías Yeshúa, y aún lo han despojado de todas las promesas para Su Reino Mesiánico, sustituyendo éstas con la definición de la iglesia. Ellos han olvidado una de las más profundas y fundamentales cosas acerca de la Era Mesiánica. Nosotros no vamos a Él; Él quiere venir a vivir con nosotros. El Mesías quiere habitar con nosotros aquí en el jardín.

Seguro, yo quiero vivir con el Señor. Yo quiero tener perdón de pecados y vivir para siempre. Pero la cosa más increíble (yo mismo aún estoy tratando de venir a términos con esto) es que el Señor quiere estar con nosotros aún más de lo que nosotros queremos estar con Él.