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06 September 2008 | 6 Elul 5768 | Shoftim

Los Tesoros del Shema / Vol 7 No 8

Muchos años atrás el Señor me dio un entendimiento renovado acerca de la Palabra de Dios. Antes veía mi vida como uno que camina por un sendero con muchas lomas y valles. Mi blanco siempre estaba colocado sobre el horizonte. Descubrí que, sin importar cuántos pasos avancé, el horizonte permanecía en la distancia y no me había acercado a la meta un paso más que cuando había empezado. La búsqueda de sabiduría se parece al horizonte. Entre más se aprende, más usted realiza que hay de aprender. Finalmente, un día confesé al Señor que el camino sobre el cuál yo pisaba no me conducía a ninguna parte. El Señor me instruyó a mirar abajo al camino sobre el cuál estuve y me preguntó sobre lo que veía. Vi miles de piedras pequeñas y pedazos de grava. Él me dijo que levantara uno de los pedazos de grava y que lo sacudiera de su polvo. Lo hice y contemplé una piedra preciosa más grande en valor que de cualquier cosa que jamas había visto. El sendero estaba repleto de ellos. Entendí el camino de ser la palabra de Dios y la grava de ser Sus palabras. Me gustaría compartir con ustedes algunas piedras preciosas sobre el camino que hemos andado muchas veces. Vean conmigo algunas piedras pequeñas de la Biblia y veamos si no hay tesoros de ser encontrados alrededor de sus pies.

El Shema es una oración antigua judía. Se llama el lema de nuestra fe. Es la confesión común de todos los que creemos en el Dios de Israel. Es la oración de tarde y mañana de los observantes. Es el mandamiento que primero se ha de observar para poder observar los demás. Es la expresión de introducción del mandamiento más grande. Está lleno de la significancia que habla a las grandes verdades del pasado y a la bendita esperanza del futuro. Se trata de Dios cuando Él habló del monte. Se trata de Torá. Se trata del Mesías y Su reino. También contiene un misterio escondido y un tesoro acerca de usted y de mí.

Shema Yisrael. Adonai Eloheynu, Adonai Echad

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

Ba-ruch shem ke-vod mal-chu-to le-o-lam va-ed.

Bendito sea Su nombre cuyo reino glorioso es eternamente y para siempre.

Este es el Shema tradicional orado a diario por los observantes ya por más que dos mil años. Sin embargo, creyentes Mesiánicos en esta generacion han empezado a agregar una frase final a esta oración tan tradicional.

Yeshua Ha-Meshiach. Hu Adonai.

“¡Yeshua, el Mesías. Él es SEÑOR!.”

El Shema se llama el lema y es la confesión común de nuestra fe a causa de sus origines. La frase, “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es,” tiene como fecha de origen desde el Monte Sinaí y Torá. La expresión es dada en Deuteronomio 6:4. Desde la enseñanza de Moisés la expresión llegó a estar sobre los labios de los hijos de Israel. Los hijos de Israel fueron las primeras personas para “escuchar” la voz de Dios mientras Él hablaba desde el monte. Moisés les enseñó que escuchar la voz de Dios era crucial para conocer y obedecer al Señor.

El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos; y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad; y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, más a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis. Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
Deuteronomio 4:10-13

Al orar las palabras, “Oye, Israel” hacemos eco con la enseñanza de Torá y Moisés. Nos acordamos unos a otros y a nosotros mismos de oír y participar con nuestros ancestros en el evento al pie del monte. Preparamos nuestros corazones para recibir la instrucción de Dios
y de obedecerle.

Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mi. Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos. y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio de fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aun vive. Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumará; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos. Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aun vive? Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
Deuteronomio 5:22-27

Los hijos de Israel propusieron una idea y Dios aceptó su proposición.

Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han dicho.
Deuteronomio 5:28

Una vez que nuestros ancestros oyeron la voz de Dios, se atemorizaron. Se pusieron de acuerdo en oír la instrucción de Dios por medio de Moisés. Nosotros mismos estamos bajo este acuerdo hoy día. Como descendientes de los que estuvieron al pie del Monte Sinaí, nosotros hemos estado bajo compromiso de oír lo que Dios dijo en el monte por Su propia voz y lo que Él instruyó a Moisés a enseñarnos. Pero el acuerdo alcanza a un grado más. Dios también dijo que Él haría algo más que simplemente usar a Moisés.

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis; conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantará de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Más a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.
Deuteronomio 18:15-19

El Mesías es el profeta levantado de en medio de nosotros que es como Dios. El es el Único quien ha venido del monte (cielo). Él es el Único cuyas palabras serán requeridas de nosotros.
Por decir el Shema, estamos repitiendo el acuerdo hecho en el Monte Sinaí de oír la voz de Dios del monte, de oír la instrucción dada por Moisés y de oír al Mesías cuando Él venga del monte a hablar directamente a nosotros. Nosotros, como creyentes Mesiánicos, estamos sobre buena tierra al pronunciar la última declaración acerca de Yeshua, en seguidas de la expresión tradicional. “Yeshua el Mesías. Él es SEÑOR.” Aunque esto está lleno de significancia y es un tesoro a nuestros almas, esta no es la parte misteriosa acerca de nosotros.

El Shema es el mandamiento que se tiene que obedecer primero antes de obedecer los mandamientos del Señor. La acción de “oír” es necesaria antes de que uno pueda aprender cualquier mandamiento o guardar y cumplirlo. Así que, se dice que uno tiene que “oír” antes de poder obedecer. Esto es similar a la siete-veces-repetida exhortación final del Mesías a las siete iglesias de los últimos días. Solamente los que tienen un oído de oír pueden obedecer los mandamientos de Dios o al Espíritu.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Apocalipsis 2:7, 11, 17, 29 y 3:6,13,22

Se ha dicho que la repetición del Shema como la oración de tarde y mañana sirve otros propósitos. Primero, se enseña que una persona orando el Shema reconoce la soberanía de Dios así se incorpora a si mismo como parte de Reino del Cielo. Dios, el Creador del Cielo y de la Tierra, ha puesto el Sol, la Luna y la Tierra en sus propias órbitas (soberanía). Cada mañana y tarde, al levantarse y al ponerse el Sol, vemos la soberanía de Dios, la soberanía de los Cielos; así que, se dice que el Shema es la forma más personal de inclinar la mente y corazón de uno ante Dios y Su soberanía.

También se dice que [pronunciar] esta oración sencilla encierra el acta de llevar el yugo del Cielo
sobre uno. El Mesías también habló acerca de este acta.

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Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
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Mateo 1:29, 30

Por orar el Shema, un cambio toma lugar entre el creyente y Dios. El creyente toma sobre sí el yugo del Cielo y Dios acepta la carga del creyente. Según el Mesías, el Shema es fácil y la carga es ligera al compararse con las cargas de la vida.

Transferir los yugos le da poder a creyente de llevar a cabo los mandamientos de Dios (la soberanía de Dios). Así que, no debe de sorprender a nadie descubrir que las palabras del Shema introducen el mandamiento más grande de Dios. Yeshua el Mesías fue interrogado sobre este punto directamente.

Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le peguntó ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Marcos 12:28-30

Usted no puede guardar ningún mandamiento, especialmente el mandamiento más grande, hasta que usted se someta a la soberanía de Dios y pone a un lado su propia soberanía sobre su propia vida. Solamente así puede su corazón, alma, mente y fuerza ser dirigidos hacia el Señor. Mientras esto tiene significancia profunda y es un tesoro a nuestros almas, esta no es la parte misteriosa acerca de nosotros.

También se dice que el Shema es la preparación diaria de entrar al reino del Mesías. El profeta Zacarías habla directamente al Shema para entender el adviento del Mesías.

Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.
Zacarías 14:9

Zacarías explica en capítulo 14 el regreso del Mesías. Además declara un entendimiento particular que tendremos al entrar al reino. Sabremos que Dios es Uno. Este es el entendimiento del Shema. En hecho, algunos sabios enseñan que la única teología que llevaremos al reino serán las palabras del Shema. Una enseñanza paralela de otro profeta también se considerará en este pensamiento.

Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz; anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá; ¡Ved aquí al Dios vuestro! He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
Isaías 40:9, 10

Este pasaje se trata de la segunda venida del Mesías. Según los sabios de Israel, también está ligado al Shema. Levantar los brazos hacia Yerushalayim es la manera tradicional de [posicionarnos] al pronunciar el Shema. A la segunda venida, los que esperan al Señor también levantarán su brazos y estarán posicionados viendo hacia Yerushalayim. La expresión “¡Ved aquí al Dios vuestro!” es sinónimo de “Jehová nuestro Dios” en el Shema. Mientras esto es de significancia profunda y un tesoro a nuestros almas, esta no es la parte misteriosa acerca de ustedes.

Así que, ¿qué es la parte misteriosa? Antes de contestar, permítanme compartir un punto final. El Shema es un recordatorio de un milagro que antes ocurría durante el servicio del templo. La bendición levítica es dada también en Torá.

Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Números 6:24-26

Esta es una de las pocas veces en el templo que el nombre indecible de Dios sería pronunciado. El nombre se deletrea Yod [*], Hey [ %], Vav [&], Hey [% ] (YHVH). Algunos hermanos lo pronuncian Yahweh o Yahveh. [La Biblia, versión Reina-Valera, lo escribe Jehová]. Cualquiera que sea la pronunciación, algo increíble pasaría al pronunciarse la palabra “YHVH.” Todos los que oyeron el nombre de Dios pronunciado caerían sobre su rostro y responderían con las siguientes palabras. “Bendito sea Su Nombre, cuyo reino glorioso es eternamente y para siempre.” El Shema contiene esas mismas palabras en honor del nombre de Dios. El nombre escrito en el Shema es YHVH. En hebreo, pronunciamos al palabra “Adonai.” “Adonai” fue la palabra que Moisés usó cuando se dirigió al Señor en la zarza ardiente. La palabra “Adonai” es Señor.

Al orar la segunda frase del Shema, nos juntamos con aquellos que en el pasado honraron así el nombre de Dios. Bendecimos el nombre del Señor, y proclamamos la gloria de Su reino. La significancia de este punto es muy profundo. Baruch HaShem (Bendito sea Su Nombre).

Así que, ¿Qué es el misterio en el Shema acerca de usted y acerca de mí?

Se encuentra en el rollo del manuscrito actual del Torá y la manera en que se escribe Deutero– nomio 6:4. La primera palabra “Shema” y la última palabra “Echad” en la expresión contienen letras engrandecidas. En la palabra “Shema” la última letra es una Ayin [3] y la última letra de la palabra “Echad” es una Dalet [$]. Algunas escribas dicen que la Ayin es engrandecida para prevenir a cualquier escriba que jamas accidentalmente mal deletree Shema con una Aleph [!].

En ese caso, la palabra Shema escrita con una Aleph es la palabra “tal vez”. Ningún escriba jamas quiere equivocarse en decir, “Tal vez, O’Israel. Jehová nuestro Dios. . .” Pero más que esto, las dos letras Ayin y Dalet forman otra palabra sacada del Shema. Esta palabra es “testigo.” Esta es la parte misteriosa acerca de usted y acerca de mí.

Cualquier persona que ora el Shema es “testiga” de Dios. La letra Ayin quiere decir “ojo” mientras la letra Dalet quiere decir “puerta.” Un testigo es alguien que se para a la puerta y ve para afuera con sus ojos. ¿Han escuchado de un testigo de vista? o ¿un testigo ocular? Una persona que confiesa el Shema es un testigo del Dios Viviente. Por medio de decir el Shema junto con otras personas confirmamos la verdad de Dios por la evidencia de dos o tres testigos.

¿Se acuerdan que Yeshua les dio instrucción a los discípulos que se quedaren en Yerushalayim hasta que el Espíritu Santa cayera sobre ellos? Ellos llegaron a ser Sus testigos. Este fue el mismo día en que Dios habló a los hijos de Israel cuando oyeron la voz de Dios. Por medio de orar el Shema, un creyente se identifica con la voz en el monte y con el regalo de Yeshua (el Espíritu Santo). Como resultado, llegamos a ser Sus testigos en Espíritu y en Verdad.

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Yerushalayim, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1:8

Como pueden ver, no hay palabras vanas en Torá y el Mesías vino a llenarlas de significancia. La próxima vez que ore el Shema considere la profundidad y significancia de sus palabras. Luego, hable como uno de los testigos del Mesías. ¡Qué su testimonio sea claro y específico!

Jehová es Uno. . .

En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Colosenses 2:3

Bendiciones,

¿Nací con el nombre Monte Judah?

Por algunos años ya, empezando en 1996, un rumor se circuló contra mí de entre mis propios hermanos Mesiánicos. Ha sido un punto de frustración conmigo y he intentado ser paciente. Estaba esperando que mis hermanos descubrieren la verdad sin que yo tuviera que dirigirme directamente al asunto. Sin embargo, la cuestión sigue surgiendo. Tiene que ver con mi nombre Monte Judah.

Algunos hermanos oponentes me han acusado de intentar a decepcionar a otros por medio de cambiar mi nombre a Monte Judah, [diciendo] que nací con otro nombre y lo cambié para que sonara más judío. Este rumor se ha extendido por dondequiera. Se ha usado para desanimar a una multitud de hermanos que solamente empiezan a aprender Torá.

Así qué, vamos a poner el record en orden. Como pueden ver por mi certificado de nacimiento, nací Monte William Judah, el 7 de julio del 1949, en el condado de Dickinson, en la ciudad de Abilene, estado de Kansas. Mi padre fue Charles William Judah (un pintor comercial y diseñador). Él fue hijo de Clarence Sidna Judah (un mecánico y agricultor). Clarence fue el hijo de William Henry Judah (un vaquero y propietario en Kansas). William fue el hijo de Rancar Lycurgus Judah (quien murió trabajando como ferrocarrilero). Rancar fue el hijo de Henry Judah (un general brigadier de Indiana en la Guerra Civil). Cerca de este tiempo, mi tio Teodore Sidna Judah ayudaba en la construcción del ferrocarril transcontinental desde Sacramento por la alta Sierra Madre Occidental. Usted puede encontrar la historia de su memorial en el Museo del Instituto Smithsonian. Henry Judah fue el hijo de Samuel Judah (uno de los primeros ciudadanos del estado de Indiana). Al noroeste de Bedford, Indiana, se encuentra la pequeña comunidad de Judah, Indiana, completo con el cementerio nombrado Judah. Samuel fue el personaje tratado en un articulo que lleva su nombre en la Enciclopedia Judaica. Samuel fue el hijo de Martin Judah. Martin vino a América de Suiza donde su nombre fue pronunciado “Teshudi” (quiere decir Judah). Según la historia familiar, él insistió que la versión inglesa Judah fuere usada. Su padre llegó a ser un hombre de nobleza después de haber salvado al rey (de compararse con la historia de Mardoqueo).

Antes de eso, mis padres fueron esclavos de reyes que provinieron de Roma. En Roma el nombre fue Judix (Latín). Y antes de eso, mis padres vinieron de Jerusalén como esclavos de los Romanos en 70 d.C. Se me ha dicho que tomaron a los del nombre Yehuda (Judah) en cautividad porque fueron descendientes directos del la Casa de Judah (la casa de los reyes). Fue la manera de los antiguos de tomar esclavos de la casa de un rey para que sirvieren como esclavos en la casa del nuevo rey porque que conocían protocolo royal. La genealogía de mis padres está bien documentado en cuatro volúmenes retenidos en los archivos de los Mormones. Los Mormones aparentemente creen que personas con el apellido Judah serán salvos en los últimos días justo antes de que el Mesías regrese.

Hay más que 80 hombres con el apellido Judah viviendo hoy día en los Estados Unidos que han servido como veteranos en el militar de los E.E.U.U. Yo soy uno de ellos.

No afirmo mi herencia física como un Judío ni tampoco mi nombre siendo “Judah” por cualquier honor entre mis hermanos Mesiánicos. Al contrario, afirmo que soy un hijo de Abraham por fe – la misma fe que Abraham tuvo en las promesas de Dios. Confío que los que dicen que no nací con el apellido “Judah” dispensarán con intentos de calumniar después de ver mi certificado de nacimiento. Sinceramente espero que mis hechos de beneficencia hacia mis hermanos y mi fidelidad hacia Dios sea mi único testimonio en el futuro.

Así qué, permanezco Monte Judah, siervo de Yeshua el Mesías.

Monte


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