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06 September 2008 | 6 Elul 5768 | Shoftim

Secretos del Nombre / Vol 8 No 2

Secretos del Nombre [יהוה ]

El nombre de Dios es un tema muy importante para creyentes. Algunos creyentes, particularmente dentro del Movimiento Mesiánico, han enfatizado la importancia del nombre de Dios casi hasta un nivel crítico. Por nivel crítico, ellos han enseñado que una falta en pronunciar el nombre de Dios, en su manera y sonido específicos, constituye cualquier cosa desde una mancha en el caminar espiritual del individuo hasta la falta de conocer a Dios y Su salvación. Vamos a ponernos de acuerdo sobre un punto desde el principio. El nombre de Dios es importante. Él lo ha hecho importante. Conocer el nombre de Dios y honrar Su nombre son asuntos espirituales de suma importancia para todo creyente. Dios Mismo ha dado mandamiento de no tomar Su nombre en vano. Así que, debemos de hacer lo que trae honra y gloria a Su nombre. Pero, hay más. Dios Se está manifestando en Su nombre.

¿De cuál nombre de Dios estamos hablando? El nombre bajo consideración es el nombre de cuatro letras [ה ו ה ט ] dado a Moisés en la zarza que ardía. Las cuatro letras en cuestión son Yod, Hey, Vav, Hey. (Acuérdense, hebreo se lee de la derecha a la izquierda.) Cada letra significa algo especial. Dios no se está escondiendo; pero para muchos, Su nombre está lleno de secretos.

Y le dijo Moisés: “Está bien. Iré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros ’, Más si entonces me preguntaren cuál es Su Nombre, ¿qué les diré?”. Y le contestó (Dios): “Yo soy el que soy” (Eh’yé asher eh’yé). Y agregó: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo Soy me envió a vosotros ’”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: el Eterno, Dios de vuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, envióme a vosotros. Este es Mi Nombre por siempre y para siempre y esta es Mi memoria de generación en generación”.
Éxodos 3:13-15

La versión bíblica King James pronunció el nombre, “Jehová.” La mayoría de estudiantes bíblicos prefieren “Yahweh.” La pronunciación exacta está en cuestión. En consecuencia, la mayoría de biblias en inglés imprimen “LORD” (todas las letras en mayúscula) para “Yahweh” and “Lord” (mayúscula y minúscula) para la palabra Adonai. ¿Qué dicen los rabí y sabios de Israel? Ellos no lo pronuncian.

No pronunciarás el Nombre del Eterno, tu Dios, en vano, porque no tolerará el Eterno que Su Nombre sea invocado falsamente.
Éxodos 20:7

De acuerdo con el mandamiento de no tomar Su nombre en vano (hacerlo común), la mayoría de los rabí siguen una tradición de rendir el máximo respecto posible por medio de evitar la pronunciación. En su lugar ellos dirán HaShem (el nombre). En bendiciones tradicionales, hebreos dicen la palabra “Adonai” (Señor) en su lugar. Esta es [la razón] porque Moisés usó “Adonai” para dirigirse directamente a Dios cuando estuvo delante de la zarza ardiente. Muchos van a la extremidad de quitar las vocales de las palabras “Dios” y “Señor” y escriben D-s o S-ñ-r. No es que los judíos no saben el nombre; es cuestión de no hacer el nombre de Dios común en el idioma, tampoco [pronunciándolo] en vano. Cuando el templo estuvo funcionando, el nombre fue dicho, especialmente cuando el sacerdocio bendecía a todo Israel. Sin embargo, cualquiera, al oír el nombre, hubiera caído sobre sus cara y dicho, “Bendecido sea Su nombre, cuyo reino glorioso es por siempre y para siempre.” De aquí sacamos la segunda frase del Shema en el “lema” de nuestra fe.

Estudiantes Cristianos por las edades han especulado sobre la pronunciación y en general han acordado que Yahweh es la más probable. Ellos han tratado [es asunto] en una manera, más bien, académica; principalmente enfatizando que el conocimiento de Dios es por Su Hijo, Jesu-cristo. Ellos no han puesto una significancia especial en el nombre. Toda atención es dirigida hacia el Cristo.

El Movimiento Mesiánico moderno, guiado por Judíos creyentes, sabe plenamente que referirse al Mesías judío como al Cristo Jesús no le llevará a ninguna parte entre la comunidad judía. Ellos han usado el nombre Yeshua (el nombre hebreo para Jesús) refiriéndose a El estrictamente como al Mesías, evitando [el uso de] Cristo de derivación griego (Christos). Con toda esta atención [dirigida a] regresar a nuestras raíces hebreas, fue inevitable que el nombre actual de Dios, dado a Moisés para los hijos de Israel, llegaría a estar sobrecargado de atención.

Algunos creyentes mesiánicos en su celo han abandonado el nombre Jesús, despreciando la transliteración griega y prefiriendo una pronunciación estrictamente hebrea. Sin embargo, aun hay debate sobre siquiera Su nombre es “Yeshua” o “Yahshua.” Aun tanto más, algunos han rehusado las substituciones del hebreo “Adonai” en las bendiciones y la palabra “Señor” en las expresiones comunes en inglés. En veces su celo no conoce límites. Algunos de nuestros hermanos mantienen que la falta de pronunciar el nombre “Yahweh” quiere decir que el corazón no está circuncidado ni la gloria del Espíritu de Dios presente. Ellos defienden que el nombre al cual Juan 1:12 ha de referirse es “Yahweh” o “Yahshua.”

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Juan 1:12

Toda esta discusión me cae más como un esfuerzo de judaizar espiritualmente a la hermandad y me da el sabor del antiguo gnosticismo (Soy espiritualmente superior a causa de mi sabiduría).

La afirmación de “Yahshua” por “Yeshua” tiene una contorción interesante. No hay duda que “Yah” es una expresión de Dios. También creo que Yeshua es la plenitud de Dios y así deidad en todo sentido de la definición. Según Yeshua, Él estuvo presente con Abraham y dio el mandamiento en el Monte Sinaí. Estoy convencido que Yeshua estuvo en la zarza ardiente. Así que, no hay cuestión de que Yeshua es Dios; la pregunta se trata de la pronunciación de Su nombre.

Vamos a ver si podemos seguir la pelota rebotando en este caso. Primero, permítanme explicar la diferencia entre una transliteración y una traducción. Una transliteración es un modo de deletrear para poder dar sonido a la palabra. Una traducción es el uso de otra palabra en otro idioma que quiere decir la misma cosa. La [versión] bíblica King James (KJ) quería dar el sonido fonético al nombre de Jesús, así que en la historia del Evangelio según Lucas ellos transliteraron el nombre que del ángel se le oyó decir a María. . .

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre “Joshua”.
Lucas 1:31

¡Josué! ¿Qué tiene que ver Josué con todo esto? En el antiguo inglés, el sonido para la “J” era el sonido para la “Y.” En un intento de facilitar a los lectores ingleses en decir “Yeshua,” lo transliteraron Joshua. Sin embargo, Josué es realmente otro nombre hebreo. Acuérdense que Josué guío a los hijos de Israel cruzando el [Río] Jordán y tomó posesión de la tierra de Israel.

Fíjense en la pelota rebotadora. . . . En seguida, estudiantes Cristianos se dieron cuenta de su error en transliterar y volvieron a usar la transliteración griega que fue todavía peor que Joshua. El texto griego había tratado de hacer la misma cosa y trató de darle un sonido fonético al nombre con [escribir] “Iesous.”

Fíjense en la pelota rebotadora. . . . En seguida, los estudiantes Cristianos tradujeron el griego Iesous a Jesus.

Fíjense en la pelota rebotadora. . . . En seguida, algunos otros hermanos, tirando hacia raíces hebraicas en todo esto, encontraron el nombre Josué la versión KJ, y lo tradujeron para atrás al hebreo Yehoshua. El nombre Yehoshua (Josué) quiere decir Dios es Salvación; cuando, Yeshua es sencillamente Salvación.

María fue instruida a nombrar a su hijo “Salvación” porque salvará a Su pueblo. Simeón, el anciano en el templo esperando al Mesías, levanti en alto a Yeshua y dijo, “. . .Porque han visto mis ojos tu (la) salvación (de Israel).”

Sin embargo, estos otros hermanos han hecho la traducción de Josué y están convencidos que Yeshua realmente es Yahshua (un dialecto occidental de Yehoshua). El número de la palabra [en la concordancia] Strong’s de la Biblia King James claramente indica que es un nombre para Josué y [también] Jesús. Es sorprendente lo que un error en transliteración y traducción puede causar. No hay un secreto en esto.

Permítanme hacer una pausa y compartir con ustedes que creo que Dios es suficiente inteligente para saber cuando alguien está intentando decir Su nombre y hablar acerca de El. Creo que Él conoce nuestros corazones y el intento del cómo decimos Su nombre, sea honorablemente o profanamente. Por eso, creo que Dios oye y contesta a Su pueblo aun cuando ellos pronuncian una transliteración griega que después fue traducida al inglés resultando en “Jesus.” Creo que Él aun entiende Hebreo, Español y todos los idiomas del mundo. Invocar el nombre de Dios es lo que Dios quiere que todo el mundo haga. El tiene oídos para oír y un corazón que comprende. Además, Él seguramente está viendo la controversia sobre la pronunciación del nombre, meneando Su cabeza y asombrado del cómo podemos gastar tanta energía sobre este asunto y causar tanta discordia entre hermanos.

Algunos de nuestros hermanos lucen del uso de Yahweh como si fuera el mero lema de los fieles. Esto está mal. Como pueden ver, no solamente no estoy de acuerdo con mis hermanos de la Iglesia del Nuevo Pacto quienes se portan como Saduceos, sino que tampoco estoy de acuerdo con mis hermanos Mesiánicos que se portan como gnósticos griegos.

Sin embargo, el propósito de este artículo no es él de señalar las debilidades de nuestros hermanos. Al contrario, hay algo maravilloso y glorioso acerca del nombre de Dios que Moisés recibió. Creo que el nombre de Dios es muy especial y nos revela a Dios. Creo que Dios realmente está tratando de manifestarse en maneras diferentes. Hay muchos patrones en la Biblia y es claro que Dios quiere que Lo conozcamos. Veo una serie completa de patrones que logra esa [meta]. Uno de esos patrones se encuentra en el nombre (Yod-Hey-Vav-Hey) dado a Moisés.

Antes de sondear un entendimiento más profundo del nombre de Dios, vamos a repasar unos de esos patrones para ver cómo Dios se ha manifestado a Si Mismo.

El Patrón Secreto de las Edades
Desde el punto de vista bíblico, hay un patrón obvio de Dios revelándose como visto en las tres edades bíblicas (de periodos de 2.000 años). Los primeros 2.000 años de historia bíblica cubre creación y Adán hasta el diluvio. El segundo periodo de 2.000 años incluye personas y eventos desde Abraham, Isaac y Jacob, los hijos de Israel saliendo de Egipto, la entrada a La Tierra [Prometida], Reyes y Profetas y el Hijo de Dios, Yeshua de Nazaret. Los últimos 2.000 años extiende desde Yeshua, el destierro de Israel y el estado moderno de Israel reformado en esta generación. Usando los temas bíblicos en si, la primera edad tiene el tema dominante de los padres. Adam llegó a ser padre de Set, Set llegó a ser el padre de. . . . La segunda época lleva el tema de los hijos. Abraham fue prometido un hijo. Los hijos de Israel dominan cada historia hasta que Yeshua, el Hijo de Dios, viene a hacer la obra de redención. Los últimos 2.000 años nos son introducidos con el don del Espíritu Santo y el evangelio entendiéndose a toda nación. El patrón es sencillo, más sin duda inequivocable. Dios ha usado historia bíblica, todos los 6.000 años de ella, para mostrarnos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El Patrón Secreto de los Padres
Un patrón de mucho detalle nos es mostrado en las vidas de Abraham, Isaac y Jacob. Abraham originalmente fue llamado Abram (padre de muchos). Dios le llamó de entre la casa de sus padres para establecerlo como un padre a todos nosotros. Específicamente, Dios promete que Él bendeciría a todos los descendientes de Abram. “En ti (tu simiente) serán bendecidas todas las familias de la tierra.” El nombre de Abram finalmente fue cambiado a Abraham que quiere decir “padre de muchas naciones.” Esto fue cumplido por Dios con la adición de la letra Hey a su nombre. El cambio de la letra y nombre refleja el honor y destino sobre nuestro padre Abraham. Claramente el tema de Abraham es el papel de padre.

Isaac fue el hijo prometido de Abraham. Su momento más significante siendo su atadura en el Monte Moriá para ser ofrecido como sacrificio por su padre. Así que, el tema de Isaac es el papel de hijo.

Jacob es una figura mucho más complicada y su vida nos es contada desde su nacimiento hasta su muerte. Jacob tuvo una vida muy difícil. Tenía que huir de su gemelo [no idéntico] después de recibir la bendición del primogénito. Su tío Labán lo engañó y decepcionó resultando en su casamiento con Leah y Raquel. El resultado fueron hijos de múltiples madres y el tener que ver cara a cara su hermano enojado, Esaú. Aunque las paces fueron logradas, sus propios hijos le trajeron tristeza y congoja con la venta de José a Egipto y la túnica rota y ensangrentada puesta en sus manos. La familia también causó a que los hermanos tuvieron que ir a Egipto donde, en eso, José fue restaurado a Jacob. En sus propias palabras, Jacob concluye la historia de su vida en esta manera.

Y bendijo [Jacob] a José y dijo: “Que Dios ante Quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me sustentó [Quien ha sido mi Pastor] desde que naci hasta hoy,”
Génesis 48:15

Jacob testifica de que el Espíritu de Dios ha estado con el todos los días de su vida hasta sus últimos días. Jacob también fue glorificado con un cambio de nombre a Israel. Sin embargo, no como Abram a Abraham, que llegó a ser solamente Abraham; Jacob e Israel todavía permanecen con sutiles diferencias espirituales. Una de esas variaciones es el nombre de Jacob y su vida siendo el patrón para el fin de las edades (el tiempo del Espíritu). La gran tribulación, introduciendo el Reino, se llama “la angustia de Jacob.” El Reino futuro se llama Israel. Antes de la angustia de Jacob [se cumplirá] la profecía del más gran derramamiento del Espíritu Santo sobre toda la casa de Israel y sobre toda humanidad. La vida de Jacob es el tema del Espíritu Santo. Abraham es el Padre de todos; Isaac es el Hijo sacrificado; Jacob es el testimonio del Espíritu que le pastoreó desde su nacimiento hasta el fin de sus días.

El Patrón Secreto en el Pacto de Abraham
Antes de que dejemos los padres, el patrón de la manifestación de Dios también se encuentra en los tres elementos del pacto de Dios hecho con Abraham. Este pacto se refiere como al pacto que extiende por medio de Isaac y Jacob y llegando a nosotros. Pero, examinemos más de cercas las tres partes dadas a Abraham.

Primero, Dios le llama a Abram de entre la casa de su padre con la bendición original.

Y le dijo el Eterno a Abram: “Vete de tu tierra y de tu familia y de la casa paterna a la tierra que te señalaré. Y haré de ti un pueblo grande y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Y bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan, y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra.”
Génesis 22:1-3

El tema predominante es el de ser un padre. En seguida, Dios le da a Abram otra parte del pacto con la promesa de un hijo.

Después de tales sucesos vino la palabra del Eterno a Abram en una visión, diciéndole: “No temas, Abram. Yo soy tu escudo. Tu recompensa será muy grande.” Y contestó Abram: “oh Dios Eterno, ¿qué me darás? Yo ando sin hijo y me heredero es este Eleazar de Damasco.” Y añadió Abram: “He aquí que no me diste simiente, por lo cual me heredará el criado de mi casa.” Fue entonces la palabra del Eterno, diciéndole: “No será él tu heredero, sino el que salga de tus entrañas. Y haciendolo salir fuera le dijo: Mira el cielo y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Pues así será su simiente.” Y creyó (Abram) en el Eterno, que vio con agrado esa fe. . .
Génesis 15:1-6

Abram inquiere a Dios acerca del cómo él recibirá el galardón de Dios y Dios instruye a preparar un sacrificio.

Contestóle (Abram): Oh Dios Eterno, ¿cómo sabré que he de asumir la posesión?” Entonces le dijo (Dios): “Toma para mí una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un palomino.”
Génesis 15: 8-9

Finalmente, Dios le dio la última parte del pacto a Abram. Esto ocurrió cuando Él cambió su nombre y le dio el rito de circuncisión como sello del pacto.

Y tenía Abram noventa y nueve años cuando se le apareció el Eterno diciéndole: “Yo soy Dios Todopoderoso. Anda ante Mí y sé íntegro. Y yo estableceré Mi Pacto contigo y te multiplicaré sobremanera.” Entonces echóse Abram rostro a tierra mientras Dios le decía: “Yo (te anuncio que) Mi Pacto es contigo, y serás padre de una multitud de pueblos. Y dejarás de llamarte Abram, pues tu nombre será Abraham (Avraham), pues te he convertido en padre de numerosos pueblos. Y haré que seas fructífero y que de ti surjan pueblos y salgan reyes. Y estableceré Mi Pacto contigo y tu simiente después de ti en todas sus generaciones. Será un Pacto eterno: Yo seré Dios para ti y para tu simiente después de ti. Y te daré a ti y a tu simiente después de ti la tierra de tus peregrinaciones; Toda la tierra de Canaán, como posesión eterna, y Yo seré el Dios de tu descendencia:” Y le dijo (también) Dios a Abraham: “Y tu guardarás Mi Pacto, tú y tu simiente después de ti, para las (sucesivas) generaciones. Este es Mi Pacto que vosotros guardareis, tú y tu simiente después de ti: todo varón de vosotros será circuncidado. Circuncidaréis pues la carne de vuestro prepucio, y esa será la señal del Pacto celebrado contigo.
Génesis 17:1-11

El patrón es evidente con el pacto de Abraham. Fue hecho con el Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El Patrón Secreto del Nombre de Dios.
Ahora, vamos a ver un patrón más, tal vez el más poderoso de todos en el nombre de Dios. El nombre con que la mayoría batallan para pronunciar ilustra las grandes manifestaciones de Dios. Estas manifestaciones siempre involucran múltiples personas y la voz de Dios se oye. Mientras Abraham llegó a ser el padre de nosotros espiritualmente por su fe, siendo contado por justicia, lo que Moisés aprendió del nombre de Dios en la zarza ardiente, tuvo más importancia en cuanto a la cuestión del nombre. Permítanme indicar rápidamente que Abraham no conoció el nombre (YHVH) más, de todos modos, su fe fue contado por justicia. Claramente, Ud. no necesita conocer el nombre dado a Moisés para salvación. De otro modo, es un ejemplo de Dios progresivamente manifestandose a nosotros.

Y le dijo también Dios a Moisés: “Yo soy el Eterno, que Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, si bien con Mi Nombre no Me hice conocer.
Éxodo 6:2-3

י

En la zarza ardiente, Dios anunció Su nombre en respuesta a las preguntas de Moisés. Moisés sabía que no fue capacitado ni de convencer a Faraón ni a los hijos de Israel. Dios le explicó a Moisés y después mostró a todos que por la mano de Dios los hijos de Israel fueron [serían] sacados. La primera letra del nombre de Dios es la Yod. Quiere decir mano. De hecho, la mera configuración de la letra está en forma de una mano.

ה

La segunda letra del nombre de Dios es Hey. Está en forma de una puerta apenas abierta. Y quiere decir “lo que sale adelante.” Hay dos letras Hey en el nombre de Dios. Moisés y los hijos de Israel aprendieron que “salvación” y “liberación” habrán de venir de la “mano” de Dios.

Cuando Yeshua vino a Israel enseñando a Sus discípulos, llegó un momento mientras Él estuvo entrando a Jerusalén por último vez que Él hizo referencia al nombre de Dios y la voz de Dios respondió.

Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré
otra vez.
Juan 12:28

Esta es una conversación intrigante. Yeshua después dijo que la voz fue dada para nuestro beneficio. ¿Qué es lo que hemos de saber y entender en las palabras, “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez?”

¿Acuérdense de Abraham? Su nombre antes era Abram y Dios le agregó una letra Hey justo antes de que él recibió el rito de circuncisión y a su hijo prometido Isaac. La letra Hey agregó gloria y honra a Abram. Él ahora llegaría a ser el padre de muchas naciones, no solamente de un hijo. En un esfuerzo de honrar el nombre de José, hebreos después de la vida de José hacen referencia a el como a Yehoseph. Ellos agregaron la letra Hey a su nombre para honrarlo.

Hay dos letras Hey en el nombre de Dios. Ellos representan la salida adelante del Hijo de Dios. Primeramente, Él viene a hacer la obra de Salvación de Dios. En segundo lugar, Él regresará a librar al mundo entero y establecer Su reino terrenal.

ו

Más, ¿qué de la letra Vav, la tercera letra en el nombre de Dios? La Vav está en forma de un clavo. Cuando Yeshua murió en la cruz, Él fue levantado al igual que la vara de Moisés y vimos el cuadro del Nombre de Dios. Salvación y liberación viene de la mano clavada de Dios. La señal sobre Yeshua cuando fue crucificado se [leyó], “Yeshua de Nazaret, Rey de los Judíos.” Esto fue escrito en cuatro palabras hebreas – Yeshua HaNatzeret V’Melech HaYehudim. Las primeras letras de la cuatro palabras son YHVH (Yod-Hey-Vav-Hey). Ninguna sorpresa que los judíos religiosos querían que el letrero fuera cambiado. Fue tal como Yeshua había dicho: que ellos verían al YO SOY cuando el Hijo de Hombre fuere levantado.
Juan 8:28

Pero hay más en cuanto a la letra Vav. La significancia del clavo es de asegurar, prender, conectar firmemente. En el día de Pentecostés, (hebreo Shavuot), el Espíritu Santo fue derramado el mismo día que la voz de Dios fue escuchado desde el monte. Los discípulos empezaron a predicar y Pedro explicó que lo que estaba pasando fue como lo que el Profeta Joel hablaba. Joel dijo que Dios algún día derramará Su Espíritu sobre toda humanidad, causando a muchos profetizar y ver visiones. El también dijo que precedería el día del Señor. Mientras Pedro hizo referencia a Joel y al derramamiento del Espíritu, el día de Pedro no fue el cumplimiento de la profecía. ¿Qué es lo que debemos de estar esperando para cumplir la profecía del gran “derramamiento del Espíritu?” Para entender eso, necesitamos entender cómo y porqué la nación de Israel tuvo que ser desterrada.

La nación de Israel se dividió en dos reinos después de David y Salomón. [Los dos reinos] fueron llamados la Casa de Judáh y la Casa de Israel. La Casa de Israel estuvo desterrada por la mano de los Asiros aproximadamente [en el año] 720 a.C. [B.C.E. es usado por hebreos para decir “antes de la era común.” La era común, C.E., siendo igual que los años expresados por griegos como los después del nacimiento de Cristo ó d.C.] Moisés había dicho que todos seríamos esparcidos entre las naciones. Después, la Casa de Judáh finalmente fue a un cautiverio multi-nacional en el año 70 d.C. (era común), como resultado de los Romanos. Moisés y Ezequiel también dijeron que un día seríamos recogidas de entre las naciones. Algunos de mis hermanos argumentan que las dos casas fueron reunidas después de la cautividad de Judáh en Babilonia. Sin embargo, Yeshua llegó con el Nuevo Pacto para las casas separadas de Judáh e Israel mucho después de ese regreso, justo como Jeremías profetizó.

He aquí que vendrán días, dice el Eterno, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judáh, no conforme al Pacto que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, pacto que quebrantaron aunque Yo era Señor sobre ellos, dice el Eterno, sino que este es el pacto que haré con la casa de Israel después de esos días, dice el Eterno: Pondré Mi Ley en sus entrañas, y en su corazón la escribiré, y seré su Dios, y ellos serán Mi Pueblo.
Jeremías 31:30-32

Más evidencia puede ser mostrada que las dos casas todavía estuvieron separadas durante el tiempo de Yeshua. El Apóstol Pablo habló de un tiempo al fin de las edades del los Gentiles cuando todo Israel será salvo. Esto es como lo que Ezequiel (capítulos 37-39) habló del fin de las edades cuando Israel llegaría a ser una nación que salió de huesos secos. Él dijo que el Espíritu de Dios empezaría a mover en nosotros y que Él causaría a la Casa de Israel (Efraín) ser reunida con la Casa de Judáh. El Movimiento Mesiánico moderno concuerda con estas profecías. Siguió diciendo que habrá una guerra en la tierra de Israel con el enemigo Gog y Magog. En lo que sigue habrá una gran victoria y Dios se mostrará a Si Mismo a las naciones. Todo pueblo entonces sabrá que hay un Dios en medio de Israel. Con eso, dos eventos [casi] increíbles tomarán lugar: la desterrada se acabará y Dios derrama Su Espíritu sobre nosotros.

Y pondré Mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán Mi juicio que he ejecutado, y Mi mano que he puesto sobre ellos. Así la casa de Israel sabrá que Yo soy el Eterno su Dios, desde ese día en adelante. Y las naciones sabrán que la casa de Israel fue en cautiverio por su iniquidad, porque dejaron de confiar en Mi, y Yo les oculté Mis rostro y los entregué en la mano de sus adversarios, todos ellos cayeron por la espada. Conforme a sus impurezas y conforme a sus transgresiones les hice a ellos, y les oculté Mi rostro. Por tanto así dice Dios el Eterno: Ahora tornaré la cautividad de Jacob y tendré compasión de toda la casa de Israel, y seré celoso de Mi santo Nombre. Y cargarán con su culpas, y con todas las prevaricaciones que cometieron contra Mí, cuando vivan con seguridad en su tierra, y nadie les hará temer, cuando Yo los hiciere volver de entre los pueblos, y los recogiere de entre las tierras de su enemigos, y fuere santificado en ellos ante la vista de muchas naciones. Y sabrán que Yo soy el Eterno su Dios, en (el hecho de) que les hice ir en cautiverio entre las naciones, y les volví a reunir en su propia tierra, y no dejaré más a ninguno de ellos allí. Ni volveré a ocultarles Mi rostro, porque he volcado Mi espíritu sobre la casa de Israel, dice Dios el Eterno.”
Ezequiel 39: 21-29

La restauración de las dos casas de Israel viene después de que la nación de Israel es re-establecida después de una gran desterrada. Esto no fue cumplido después del cautiverio en Babilonia. Historia y nuestra generación han visto la nación moderna nacer de entre la ceniza y los huesos secos del Holocausto. “Los que viven sin muros, y no tienen barras ni puertas,” de Ezequiel 38 son la nación moderna de Israel, no el Israel antiguo. El enemigo sentado en los montes de Israel es Palestina. Un estudio pequeño de la Biblia le convencerá a Ud. que son Gog y los con ellos, Magog, son las naciones Árabes en su derredor.

El gran derramamiento del Espíritu Santo viene después de una gran batalla y el nombre de Israel nunca es puesta en vergüenza otra vez (Joel 2:37-38). Esto todavía está por acontecer.

Entonces, ¿cómo nos lleva a nosotros esto de vuelta a la letra Vav y al nombre de Dios? El próximo paso en el patrón del nombre de Dios es el derramamiento de Espíritu de Dios después que la expatriación se acaba. La Vav es la manifestación del Espíritu de Dios atando y asegurando la Casa de Judáh y Efraín juntas en una sola vara. Fíjese en la letra. En un sentido es como la Yod, una mano, pero algo está siendo derramado. También se parece a una vara.

El nombre de Dios, así que, nos revela un patrón primeramente de la Yod, la mano del Padre librando a los hijos de Israel de Egipto. La primera Hey nos muestra al Hijo de Dios trayéndonos Salvación y siendo nuestra Redención. La Vav es el Espíritu de Dios, derramado para unirnos de vuelta. La Hey final es el Mesías regresando sobre las nubes del Cielo con poder y gran gloria. Esto no es un secreto para nosotros. Todos estos eventos comparten una cosa en común – glorifican el nombre de Dios.

Bendiciones,

Monte


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