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30 September 2008 | 1 Tishri 5769 | VaYelech

Moisés, El Hombre / Vol 9 No 11

Probablemente hay algunas personas en el mundo quienes nunca hayan escuchado del hombre llamado Moisés. Pero nunca los he conocido. Virtualmente, cada uno, al menos aquellos que conocen la Biblia, han escuchado de Moisés.

Para los Judíos, él era el siervo de Dios quien dirigió a los hijos de Israel fuera de Egipto y escribió la Torá. Para los Cristianos, él es el amado héroe de la película “Los Diez Mandamientos”. Intencionalmente establezco el punto de vista Cristiano en una manera llamativa, pues en mi vida no he conocido a ningún líder Cristiano quien lo haya entendido muy bien, ni tampoco a sus escritos. Esta es probablemente una de las mayores razones por las cuales Moisés no es enseñado en las iglesias. Es justo decir que el resto del mundo sabe que Moisés partió el Mar Rojo y cómo la nación de Israel vino a existir.

Revisemos lo que la mayoría de la gente sabe de Moisés. El creció en la casa del Faraón y mató a un Egipcio a la edad de 40. El vivió en Madián hasta los 80 años de edad y tuvo una experiencia con la zarza ardiente. El le dijo a Faraón que dejara ir al pueblo. Cuando Faraón se rehusó, él inicio las plagas de Dios sobre Egipto hasta que llegó la Pascua, la muerte del primogénito. El sacó a los hijos de Israel de Egipto. El partió el Mar Rojo y lo cerró, ahogando así los carros del Faraón. El subió al Monte Sinaí y consiguió los Diez Mandamientos. El construyó el Tabernáculo en el desierto. El vagó por el desierto durante 40 años y finalmente murió a la edad de 120 años sin entrar a la tierra prometida. Desde luego que la gente no repetiría esto con tanto detalle. Varias de las declaraciones dadas aquí vendrían como revelación para muchos. Sin embargo, ésta es la historia básica de Moisés como la da la Biblia. La misma Biblia elogia a Moisés de esta forma.

Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.
Deuteronomino 33:1
Y murió allí Moisés siervo de Yahvé, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Yahvé. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés.
Deuteronomino 34:5-8
Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Yahvé mandó a Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Yahvé cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Yahvé le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.
Deuteronomino 34:9-12

Moisés era un hombre de Dios. El era un profeta como ningún otro profeta. El habló con Dios cara a cara, mientras otros sólo tenían sueños y visiones. El realizó poderosas señales a los ojos de todos. El comenzó las escrituras de la Biblia. La Ley de Moisés está parada a una estatura mayor que toda forma de ley codificada y códigos civiles. El estableció una nación hace más de 3,500 años atrás que todavía existe hoy día. El es el gran profeta del Mesías. Estos son increíbles logros que exceden virtualmente a cada hombre que haya vivido en el planeta tierra. Solamente el Mesías lo sobrepasa.

Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Mesías como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
HebreosEB 3:3-6

Moisés era el siervo de Dios en Su casa; pero Mesías era el Hijo de Dios quien está por sobre toda la casa.

¿Pero qué acerca del hombre Moisés? El no era superhombre. El era un hombre como usted y como yo, con debilidades. Seguro, él tenía algunas buenas peculiaridades, pero también tenía algunas debilidades específicas. De hecho, él tenía un número de debilidades que, en opinión de muchos, lo hubiese descalificado para la unción y el servicio. Vamos a examinar al hombre Moisés un poco más profundo. Veamos su carácter y entender un poco más acerca de por qué Dios lo usó. Mucho se puede decir de Moisés el hombre, pero para propósitos de este artículo, yo quiero que usted examine siete características particulares de él. Vamos a examinar su humildad, presunciones, dudas e inseguridades, su estilo de liderazgo, su matrimonio fracasado, sus conflictos y furias y el mayor error de su vida – golpear a la roca. Cuando terminemos, trataremos de entender su relación con Dios. Cuando terminemos, yo creo que usted tendrá una razón para tomar en serio lo que Dios está haciendo en su vida.

Su Humildad

Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
Números12:3

Obviamente, ésta es una buena característica para el hombre Moisés. Pero, ¿qué fue lo que hizo Moisés que lo clasificó como el hombre más humilde en la faz de la tierra? Deténganse y piensen por un momento. Los logros de Moisés demandan reconocimiento y tributo. ¿Por qué es llamado el hombre más humilde de todos los hombres? La respuesta es una de los “misterios escondidos en la Torá”. Comienza con su nacimiento.

Después de cuatro generaciones, la casa de Jacob estaba creciendo a grandes números, aun más grande que Egipto. Faraón y los Egipcios estaban alarmados. Una combinación de varios factores comenzó a tomar lugar: Faraón olvidó todo lo bueno que José había hecho y por lo tanto, no les ofreció favor a sus hermanos. El miedo de los Egipcios se tornó en tiranía y opresión. Finalmente, Faraón ordenó la muerte de los varones Hebreos al nacer. Ya que la vida del Mesías está modelada en la de Moisés, podemos ver inmediatamente el paralelo con Herodes buscando la muerte de los hijos de Belén cerca del tiempo del nacimiento de Yahshua. Pero aun hay un mayor paralelo que relaciona el nacimiento de Moisés con el del Mesías. Esto es llamado por los maestros de la Torá como uno de los “milagros escondidos de la Torá”.

Yahshua tuvo un nacimiento milagroso debido a su madre. Ella era una virgen; ella no fue impregnada por un hombre. ¿No es la profecía de Isaías 7:14 la señal de Isaías para esto?

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virGénesis [Heb: almah] concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaias 7:14

Los doctos Judíos han argumentado por siglos que la palabra “almah” no significa automáticamente que ella era una virgen. Ellos argumentan que no había profecía que dijera que el Mesías nacería de una virgen; que eso es inventado por los Cristianos. Los Judíos están en lo cierto con relación a Isaías 7:14 y la palabra “almah”. Pero la profecía no está solamente en ese verso. La profecía de Isaías se encuentra en Isaías 9:6-7.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Yahvé de los ejércitos hará esto.

La Mem Abierta y la Mem Cerrada

La palabra Hebrea es marbeh. La primera letra de la palabra comienza con Mem. La mem puede ser escrita en dos formas: si está al principio o en el medio de la palabra se escribe con una “mem abierta”, y si está al final de la palabra, se escribe con una “mem cerrada”. Isaías nos da una señal poderosa con la letra mem que los Judíos no ignoran. El comenzó la palabra marbeh con una “mem cerrada”. Pero esta es la parte que realmente captura la atención de los sabios Hebreos. La letra mem tiene un significado y enseñanza específico. Esta representa a las aguas (por cierto, aguas caóticas), el tipo de aguas que hay al nacer, cuando la mujer rompe fuente antes de dar a luz. Ahí es cuando la cosa se pone caótica. Una mem cerrada en Isaías 9:6-7 es una señal Hebrea que el niño nacerá de una matriz cerrada. Esta es la profecía que Isaías nos dio para el nacimiento milagroso del Mesías. Si nosotros analizamos cada letra de la palabra marbeh: mem cerrada – aguas caóticas de una matriz cerrada, resh – a la cabeza de, bet – casa, hey – aquello que es revelado; la palabra actualmente nos cuenta una historia. La cabeza de la casa será revelada por una matriz cerrada. Yahshua, el Hijo de Dios, es la cabeza de la casa de Dios. El nació de una matriz cerrada.

Así es que con ese entendimiento, sabiendo que Moisés es el mayor profeta del Mesías, ¿dónde está el milagro en el nacimiento de Moisés y cómo prepara el modelo para el del Mesías? Esto es dado en Génesis y repetido en Exodo. Tiene que ver con el viaje de Jacob a Egipto junto con setenta almas.

Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob. Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de la cananea. Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara; mas Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul. Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón. Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel. Estos fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en Padan-aram, y además su hija Dina; treinta y tres las personas todas de sus hijos e hijas.
Génesis 46:8-15
Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Ezbón, Suni, Eri, Arodi y Areli. Y los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería, y Sera hermana de ellos. Los hijos de Bería: Heber y Malquiel. Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y dio a luz éstos a Jacob; por todas dieciséis personas.
Génesis 46:16-18
Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. Y nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Efraín, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. Estos fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; por todas catorce personas.
Génesis 46:19-22
Los hijos de Dan: Husim. Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem. Estos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel su hija, y dio a luz éstos a Jacob; por todas siete personas.
Génesis 46:23-25
Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.
Génesis 46:26-27

No se cuenta a Jacob, ni tampoco a las madres. Sin embargo, ¡los nombres listados no hacen un total de 70 personas! ¡Algo está faltando!?! Moisés escribió esto intencionalmente. Vean otra vez a Génesis 46:26-27. Si se hizo un total de 66 personas (y eso está correcto), entonces José, Efraín y Manases (tres más) deben dar un total de 69 personas. ¿Por qué Moisés dice que eran 70 personas? ¿Y por qué repite esto con tanto énfasis al comenzar el libro de Exodo?

Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad y Aser. Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.
Exodos 1:1-5

Si usted regresa a los subtotales, usted descubrirá que los hijos de Lea totalizando 33 personas, no es correcto. Solamente 32 personas están listadas, y es aquí donde la persona número setenta será encontrada. Sin darle más vueltas al asunto o añadir al suspenso, la respuesta se encuentra en los hijos de Lea, específicamente Leví. Había una hija nacida de Leví, una hermana de Coat, que no es contada. Ella nació en Egipto (el mismo día en que Jacob llegó con los otros a Egipto). Su nombre era Jocabed – ella era la madre de Moisés. ¡Ella fue contada con los setenta que fueron a Egipto!

Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.
Exodos 2:1-2

La razón por la que se le llama una hija de Leví, es que ella es contada en el total de los 70, el grupo original que vino a Egipto. Jocabed, desde luego, se casó con su sobrino.

Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
Exodos 6:20

Moisés es llamado el hombre más humilde de la tierra porque el no impuso su posición generacional sobre sus hermanos. El honró a su madre, aun no le reclamó su edad avanzada para darle a luz. A propósito, ella era mayor que Sarah, quien dio a luz a Isaac, el cual tuvo un nacimiento milagroso. Se estima que Jocabed estaba en exceso de 120 años de edad cuando ella dio a luz a Moisés. Los sabios de Israel se refieren a esto como “uno de los milagros escondidos de la Torá”.

La historia de Israel saliendo de Egipto trata realmente del Mesías. Comienza con el nacimiento de Moisés y terminará con la Pascua. Quizás por esto Mateo hace una ilustración profética cuando Yahshua se esconde en Egipto al ser su vida amenazada cuando era niño.

Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.
Mateo 2:13-15
La profecía a la que se refiere aquí es
Oseas 11:1.

La humildad se evidencia por la fortaleza silenciosa sin tener que exigir honor de los demás. Moisés no hizo valer su propio nacimiento cuando el comparte (su propia historia) con nosotros. Por lo tanto su fortaleza está escondida de nuestra vista, pero ahí, es lo mismo. Esto es claramente una de las buenas características de Moisés. Pero él tiene otras características como ya examinaremos.

Sus Presunciones

Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así.
Hechos 7:22-25

Moisés probablemente estaba consiente de la profecía de Dios hacia Abraham con relación al esclavitud y el éxodo de Egipto.

Entonces Yahvé dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
Génesis 15:13-14

Moisés podía haber sabido que el tiempo era apropiado (400 años después). Moisés pudo haber percibido lo que Dios iba a hacer con él. Como resultado, Moisés comenzó a imponerse prematuramente, con su propia sabiduría, al visitar a sus hermanos y meterse él mismo en medio de un conflicto con el Egipcio. Al golpear al Egipcio, él pensó que sus hermanos lo reconocerían como soberano y príncipe de sus hermanos. El presupuso que muchas cosas pasarían. Estas no ocurrieron como él pensó. En cambio, sus hermanos no lo reconocieron como príncipe. Aparentemente otros Egipcios se enojaron con él al matar a uno de sus compatriotas. De repente, él fue confrontado con la realidad de su vida y descubrió que su propia fantasía no combinaba. El mató a un hombre y nadie fue libertado. A propósito, esta fue la base para la discusión entre Miguel y Satán (Judas 1:9) por los huesos de Moisés. Satán quería el cuerpo de Moisés porque éste era un asesino. El Señor (40 años después, le demostró a Moisés que él cumpliría el trabajo por la autoridad de Dios, no por su propia autoridad. El le demostró que el Señor trataría con los Egipcios, y no con los hijos de Israel por la espada y la revolución. El le explicó que una vara de pastor, y no una espada, sería la que guiaría a los hijos de Israel fuera de Egipto. Moisés aprendió que la unción era más poderosa que cualquier presunción pensada.

Solo por un momento, ¿cuántos hermanos usted ha conocido que presupusieron que el Señor volvería en un tiempo particular o cumpliría algo en particular? El presuponer cosas acerca del Señor nos lleva hacia el error en enseñanzas, profecías mal entendidas y el desánimo para los hermanos. El presuponer sólo trae expectaciones. Cuando esas expectaciones no se realizan, el desánimo y la frustración deshará muchas otras cosas buenas que fueron bien intencionadas. Esta lección afectó a Moisés por 40 años. Esto fue lo que él tuvo que tratar con al pastorear las ovejas de su suegro en Madián. Su propio ego y los planes para su vida fueron desmantelados.

Sus Dudas e Inseguridades

Hubo numerosas instancias en las Escrituras donde Moisés cuestionó al llamado de Dios para su vida. Algunas son apacibles, en forma de preguntas repetidas y otras son directamente ofensivas a Dios. Comenzando con el intercambio de la zarza ardiente, Moisés comenzó a hacer preguntas de Dios, tratando de encontrar razones por qué no ir y dirigir a los hijos de Israel fuera de Egipto. Primero él cuestionó si los hijos de Israel lo iban a recibir.

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
Exodos 3:13

Sería lógico que si Moisés dijo que el Señor lo envió, que él hubiera estado capacitado para contestar esa pregunta. Moisés quería que esta idea estuviera bajo el nombre de otra persona y no el suyo. Esta idea de dirigir a los hijos de Israel fuera de Egipto necesitaba a alguien más a quien echarle la culpa, si ésta no funcionaba. Pero la respuesta de Dios fue directa al punto. Dios tomaría toda la responsabilidad y gloria en conformidad. Sería Dios quien libertaría, redimiría, salvaría y tomaría para Su propia posesión.

Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Yahvé. Y Yahvé dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella.
Exodos 4:1-3

La siguiente pregunta de Moisés tenía que ver con otros que no le creyeran o escucharían. Simplemente dicho, él no quería afrontar el rechazo. El necesitaba algo que pudiera ser visto y no disputado del por qué ser creído. Así es que Dios tomó la vara de Moisés y formó una serpiente con ella. Moisés había usado esa vara por algún tiempo y no tenía ni idea que ella pudiera ser una serpiente. El impacto fue inmediato y probablemente bastante espantoso. Lo que no podía ser creído, iba a ser creído. Dios estaba tratando con el incrédulo de Moisés y no los hijos de Israel. Moisés estaba aprendiendo una muy importante lección. No les pidas a otros que crean en algo que tú mismo no crees.

Entonces dijo Moisés a Yahvé: !Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Yahvé le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Yahvé? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Exodos 4:10-12

Ahora Moisés dudaba de su habilidad para comunicarse de parte de Dios. “Oh Dios, si Tú quieres enviar un mensaje a alguien, ¿no deberías conseguirte a alguien con la habilidad de la comunicación?” El Señor le responde con esta simple explicación. “Yo hablo a través de tu boca”. Moisés persistió con este argumento más allá de la primera respuesta del Señor.

Y él dijo: !Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.
Exodos 4:13

Moisés está realmente diciendo “Yo no puedo hacer eso. Consíguete a otro, a alguien más”.

Entonces Yahvé se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
Éxodos 4:14-15

Queda claro aquí que aun el Señor estaba un poco frustrado con las dudas y las inseguridades de Moisés. Moisés ni siquiera estaba considerando las cosas que él y su propio hermano podían hacer fácilmente. “Otros te ayudarán Moisés, incluyéndome a Mí”.

Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. Dijo también Yahvé a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.
Éxodos 4:18-19

Dios había comisionado, ungido y llamado a Moisés para ir a sus hermanos en Egipto para su liberación. Así es que Moisés le pregunta a otro hombre, su suegro, y le pide permiso para el mismo asunto. ¿Qué está mal con esta ilustración? Aun más, Moisés no está seguro de que sus hermanos estén todavía vivos o que su propia vida esté en peligro. Pensemos en esto por un momento. Dios dice que El ha escuchado el clamor del pueblo y quiere libertarlos. De acuerdo con Moisés, probablemente sería el clamor de muertos y moribundos. Un Moisés dudoso probablemente iría a ellos demasiado tarde. El se fue 40 años atrás bajo amenaza de muerte. Aquellos quienes buscaban su muerte, probablemente estarían esperando la primera oportunidad para llevar acabo su venganza. La verdad (no los miedos de Moisés) era que los hijos de Israel estaban aún vivos, pero sus enemigos ya estaban muertos.

Moisés regresó a Egipto. El comienza el trabajo con Aarón y los ancianos. El confronta a Faraón. El asunto no trabaja según su expectativa. El Faraón se enoja y fuerza a Israel a hacer ladrillos sin paja. Así es que Moisés llora los mismos argumentos que había tenido anteriormente con el Señor y se queja que el plan de Dios no está trabajando.

Entonces Moisés se volvió a Yahvé, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.
Éxodos 5:22-23

Moisés elabora su queja diciendo primero, “Ves, te dije que el pueblo no me escucharía. Si el pueblo de Israel no me escucha, ¿por qué el Faraón va a escucharme?”

Y respondió Moisés delante de Yahvé: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios?
Éxodos 6:12

Bueno, entonces los hijos de Israel comenzaron a escuchar y a tener esperanza en Moisés. Pero esto no lo detuvo a él para quejarse con el Señor. El cortó la parte que dice que los hijos de Israel no lo escucharían a él.

Y Moisés respondió delante de Yahvé: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón?
Éxodos 6:30

Pero Moisés había olvidado algo acerca del Faraón que él sabía. Faraón creía en muchos dioses. Faraón creía que el río Nilo era un dios, que el sol era un dios, y que él y su hijo eran dioses. Faraón creía en dioses y les escuchaba. Así es que Dios le da a Faraón una respuesta que no puede ser disputada basada en lo que Faraón cree.

Yahvé dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
Éxodos 7:1

Un argumento fuerte puede ser dicho en cómo Moisés estaba definitivamente dudoso en cuanto al Señor. El era sumamente inseguro personalmente, aun en su habilidad para hablar. La ironía de la situación es bien profunda. Quizás Moisés no cree en el Señor él mismo, pero Faraón y los Egipcios sí creerán cuando esto se haga.

Su Matrimonio Fracasado

Cuando Moisés hace su viaje de Madián a Egipto, ocurre un pequeño intercambio entre él y su esposa, Séfora, que es bien intrigante.

Aconteció en el camino, que en una posada Yahvé le salió al encuentro, y quiso matarlo. Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.
Éxodos 4:24-26

Hay muchas más preguntas aquí sin respuestas obvias. Algo es de seguro. La relación entre Moisés y su esposa, Séfora, no es buena. Hay mucho coraje y resentimientos por desacuerdos. Sin embargo, es la típica queja entre marido y mujer. Moisés debió haber hecho algo, y su esposa tuvo que hacerlo. En este caso se trataba de la circuncisión de su hijo.

No tenemos más detalles acerca de su matrimonio hasta que la decisión clave es revelada más tarde. Aparentemente Moisés y Séfora se separaron (se divorciaron) antes de la liberación de Israel. Séfora y sus dos hijos regresaron al lugar donde vivía Jetro. Cuando les llegó la noticia de la liberación, Jetro y la familia van a visitar a Moisés y a los hijos de Israel.

Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Yahvé había sacado a Israel de Egipto. Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la mujer de Moisés, después que él la envió, y a sus dos hijos;
Éxodos 18:1-3a
Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios.
Éxodos 18:5

Ustedes nunca vuelven a escuchar de Séfora otra vez mientras Moisés viaja con Israel por el desierto. La expresión Hebrea de “después que él la envió” es acerca de divorcio debido al endurecimiento de corazón. Aparentemente, Moisés tenía que tratar con la dureza de corazón del Faraón y la dureza del corazón de su mujer a la misma vez. Si usted puede entender la dureza de corazón resultante de un divorcio, entonces usted puede entender cómo Faraón endureció su corazón delante del Señor.

Después Moisés se casó con una Cusita (esto es una mujer negra) en el desierto. Esa decisión resultó en la mayor discordia entre él y su propio hermano y hermana.

María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
Números 12:1

Hay muchos creyentes hoy día que se le han contado que ellos son impuros o manchados porque ellos han ido a través de un divorcio. Moisés fue usado por el Señor antes, durante y después de su aparente divorcio. El fue usado aun habiéndose casado con otra mujer. Pero también es justo decir que su fracaso en el matrimonio no le ayudó. Esto era una debilidad.

Su Estilo de Liderazgo

Mientras que Moisés tenía sus dudas e inseguridades, esto no lo detuvo para tratar de hacer todo por todo el mundo. Cuando Jetro vino a encontrarse con Moisés en el desierto, él observó el estilo de liderazgo de Moisés.

Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.
Éxodos 18:13-23

Moisés era dictatorial, voluntarioso, desconfiado de otros líderes, no era un buen planificador y falló en entender que fallar en planificar es un plan fallido. Este estilo de liderazgo me recuerda a pastores jóvenes en iglesias y oficiales jóvenes que conocí en mi vida militar. Jetro le enseñó a Moisés acerca de la necesidad de delegar en el liderazgo. No me mal interpreten aquí. Yo no le estoy aguantando una vela a Moisés, pero el principio del liderazgo no fue bien entendido por Moisés, particularmente en este punto. El tuvo que aprender mucho en la línea de trabajo. El eventualmente aprendió muchos principios, sin embargo, esto era una debilidad y preparó el escenario para aún mayores conflictos.

Sus Conflictos y su Furia

Coré era un líder. Coré tenía 250 príncipes que trabajaban para él. Coré, según la enseñanza tradicional, era el jefe de la tesorería de Faraón en Egipto. El pertenecía a la misma tribu de Moisés y Aarón – era Levita.

Había otros. Datán y Abiram eran de la tribu de Rubén, el primogénito de Jacob. Datán y Abiram también eran líderes. Era posible que, en cuanto a pura destrezas como líderes se trata, Moisés y Aarón se quedarían cortos al lado de estos líderes. Cualquiera que fuera el problema, el conflicto se convirtió en una verdadera rebelión, insubordinación y división.

Ambos, Coré y los hijos de Rubén, tomaron asunto con el liderazgo de Moisés.

Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
Números 16:1-3

Moisés ordenó que se colocaran incensarios delante del Señor. Coré estuvo de acuerdo, pero Datán y Abiram ni siquiera estarían de acuerdo con esta prueba.

Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.
Números 16:12-14

Ahora el conflicto está a toda potencia. La rebelión tiene el poder de destruir a Israel. La furia de Moisés es una indignación justa. El Señor también está de acuerdo con esta furia. Ningún conflicto es bueno. Nada se gana al estar contendiendo los unos con los otros. Sin embargo, cuando se alcanza este nivel, los líderes tienen que dirigir.

Yo he aprendido de este tipo de experiencia y creo que Moisés aprendió aquí también que la medida del liderato no se hace cuando las cosas van bien. Es cuando existe el conflicto y el líder es retado. El metal que sale de ese fuego es puro y hábil para hacer mucho más trabajo.

Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Yahvé: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Yahvé; tú, y ellos, y Aarón;
Números 16:15-16

Moisés no está ofreciendo una invitación para reunirse. El ahora está tomando acción. Su furia se convierte en solución y una clara decisión. Veamos a quién ha escogido el Señor para dirigir. Ustedes conocen el resto de la historia. Moisés fue a la mañana siguiente a encararlos. Dios abrió la tierra y los enterró vivos. Sin embargo, la furia que Moisés tuvo en este conflicto, más tarde lo dirigió a cometer su más grande error de todos.

Su Mayor Error

Cuando Moisés sacó agua de la roca en la montaña, Dios le instruyó que la roca tenía que ser golpeada por la vara. Sin embargo, después en el desierto de Zin, en un lugar llamado Meriba, el Señor instruyó a Moisés para que le hablara a la roca para el agua que se necesitaba. La furia de Moisés se interpuso ante su fe.

Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Yahvé, como él le mandó. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: !Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. Y Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Yahvé, y él se santificó en ellos.
Números 20:8-13

Aquí hay una pequeña enseñanza por el lado basada en algo que ya ha sido cubierto. ¿Se acuerdan ustedes de la palabra Hebrea que tenía la “mem cerrada” en Isaías acerca de la señal del Mesías y Su nacimiento especial? La palabra “merbah” es bien similar a la palabra “aguas de la rencilla” Meriba. De hecho, la diferencia es una letra adicional “yod” insertada en el medio de la palabra merbah. Yod significa “mano”. La contención en “meriba” se extiende hacia atrás en la ilustración de la palabra “merbah”. Pero con la inserción de la letra “yod”, la ilustración es: ¿De quién es la mano de la cabeza de la casa que da el agua? Las aguas de la rencilla en Meriba mostró a Moisés imponiendo su mano en vez de la del Señor ante los hijos de Israel. El estaba contendiendo con Dios por el liderato del pueblo. Por eso, Dios le dijo a Moisés que él no dirigiría al pueblo para entrar en la tierra. Se suponía que él le enseñara a todos los hombres a hablarle a la roca por ellos mismos para recibir las “aguas de vida” de la salvación. Por esto Yahshua clamó a Israel en el Festival de Tabernáculos, “Si alguien tiene sed, venid a Mí y pedidme…” Moisés, el gran profeta del Mesías, cometió el más grande error posible al no enseñar al Mesías.

Este incidente le costó a Moisés su viaje a la tierra prometida. Moisés se unió al final a los mismos rebeldes que murieron en el desierto. Los sabios de Israel han ofrecido un montón de comentarios acerca de este asunto y del error que cometió Moisés. Es bien comprensible que Coré y otros hayan acondicionado a Moisés para el conflicto. El había visto a Dios juzgar al pueblo repetidamente. Las amenazas en su contra y su propio temor hacia ellos se había subido a un alto nivel. Su agenda para la furia y el querer controlar excedía su obediencia y creencia en Dios. En vez de hacer exactamente lo que Dios le dijo, Moisés utilizó el momento para llevar acabo su agenda personal. Esto le costó muchísimo.

Cada uno comete errores en la vida. Esperamos que ellos sean pequeños y que no traigan grandes consecuencias. Como líderes, aprendemos que pequeños errores son inmensos. Las consecuencias pueden ser devastadoras. Moisés, el dador de la Torá, lleva el ejemplo de esto mucho más lejos que nadie en toda la historia. El mismo error ha sido cometido por muchos en Israel concerniente a Yahshua. Hasta este día, muchos hijos de Israel contienden con las aguas del nacimiento de Yahshua (Meriba en vez de merbah), prefiriendo contender con la Roca de su salvación en vez de hablarle a El.

Su Relación con Dios

Paul Harvey, una personalidad de la radio, ha inventado un maravilloso punto para las fascinantes historias que él cuenta a otros. “Ahora ustedes saben el resto de la historia”. Moisés, el hombre… era un hombre real con dudas, inseguridades y dificultades en su matrimonio. El no era perfecto. Aún así, él logró cosas increíbles. Por su puesto, Dios fue quien hizo las cosas increíbles, pero Moisés fue usado para entenderlas. El Judaísmo es bien cuidadoso con alabar a Moisés. Ellos temen que prestar mucha atención a él, llevará a otros a que lo glorifiquen por encima del Señor. El velo sobre el rostro de Moisés, porque su rostro brillaba mucho, está presente en un grado. Pero la Biblia no tiene miedo de enseñar su parte humana, las partes imperfectas de nuestros previos líderes. Moisés no tenía miedo de revelar sus debilidades tampoco. En un análisis final, las debilidades de Moisés señalan en mayor forma la obra de Dios.

Dios escogió a Moisés con un propósito en específico. La relación de Moisés con Dios, su habilidad para comunicarse con El y obedecerle fue lo que lo hizo el hombre extraordinario que era. A pesar de sus debilidades antes y después de su llamado, Dios lo usó poderosamente. Su testimonio hasta este día, conmueve nuestras almas. El se levanta como un ejemplo brillante de lo que Dios puede hacer con un corazón rendido (humilde) ante Dios.

Moisés, el hombre… era un hombre de Dios. El fue un hombre usado por Dios así como usted y como yo. No hay ninguna razón para que Dios no le use, si usted está dispuesto a rendir su corazón a El también. Ahora, quizás Dios no lo use para sacar agua de las rocas o dividir el mar, pero El usará Su poder en su vida así de poderosamente en numerosas formas.

Años atrás, yo le confesé al Señor que yo era una piedrecilla salpicando en un mar de ideas. ¿Por qué alguien tenía que escuchar cualquier cosa que yo dijera? Sin embargo, el Señor me ha demostrado que la salpicadura de una piedrecilla, produce una ola. Dios es capaz de hacer de una ola una marea que alcanzará costas distantes. Yo he visto como una simple palabra de ánimo en el Señor torna el corazón de un hombre a una gran distancia. Entonces he visto al mismo hombre hacer impacto en otros hombres muchas veces multiplicado. Me parece a mí que el ser usado por Dios comienza con humillarse uno mismo al Señor, obedeciendo Sus caminos y creyendo en Dios, a pesar de lo que los ojos ven.

Dios está en el negocio de usar vasijas rotas, vasijas terrenales para llevar la increíble sustancia que es El Mismo a otros. No se trata de la perfección de la copa, si no del agua que lleva la copa que viene de la Roca.

Monte


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